Es inevitable, a raíz de la comentada mano de Thierry Henry, episodio que ha llevado a Francia al mundial 2010, recordar actos de Fair Play, que reivindican la pasión y el profesionalismo en el quehacer de una persona, un equipo, en definitiva en una empresa.

Hace algún tiempo, en la temporada 2004-2005, en un partido por la Copa Holanda que enfrentaba al Ajax B contra el desconocido Cambuur Leeuwarden, sucedió algo inesperado. Ante una lesión de un jugador del Ajax, los rivales tiraron el balón fuera del campo en una muestra de Fair Play. Cuando repusieron los del Ajax devolvieron el balón al campo rival, y en un gesto de cortesía deportiva Jan Vertonghen devolvió con tanta fuerza la pelota que está se coló en el arco del Cambuur. Ante tamaño accidente, los jugadores del Ajax resolvieron, de inmediato, convertir un gol en el arco propio. El final fue a favor del Ajax, pero el gesto técnico inolvidable.

Lo mismo ocurrió con el jugador del Liverpool Robie Fowler, que cayó en área rival y el árbitro cobró penal, el jugador le señaló al juez que fue una caída y no una falta, pero el referí decretó el penal de todos modos. Ante eso Fowler lanzó desde los 12 pasos deliberadamente varios metros lejos del arco y todo siguió igual.

Fair play, juego limpio, una acción que se puede trasuntar del esquema deportivo al empresarial…¿Por qué?, quizás porque es uno de los valores más esperado por parte de clientes y usuarios, tal como el accionar del Ajax o de Fowler, es un gesto de pulcritud, de comportamiento ético, que se agradece.

Si observamos las encuestas (como las de MORI) respecto al enfoque más efectivo para que las empresas sean más responsables socialmente, por lejos (casi un 40%) de los encuestados destaca la necesidad de que las empresas informen a los consumidores, que transparentes valores, costos, acciones que los ayuden en la toma de decisiones, en definitiva, jueguen limpio. Lo mismo respecto a si deberían ayudar a la resolución de problemas de la sociedad; en esta lógica el 90% de los encuestados manifiesta que es relevante que las empresas ayuden a reducir la brecha entre ricos y pobres.

Es quizás aquí, entre estos factores, que redundan en ver y escuchar la opinión de la gente, los componentes necesarios para desarrollar una política de Responsabilidad Social, una política de juego limpio acompañada de tareas concretas que reduzcan esa brecha entre ricos y pobres. El comportamiento ético, contribuye a generar bases sólidas para la composición social.

Es inevitable destacar el valor que nos brinda el último estudio de Satisfacción realizado por el MOP y la Universidad Alberto Hurtado, en ella los usuarios nos ubican en el primer lugar de sus preferencias. La tarea no ha sido fácil, decisiones que han tenido resistencia del entorno, y que fueron criticadas, como la de transparentar valores de pórticos, al final fueron adoptadas y aplaudidas, pues creemos en el juego limpio, en el valor de lo transparente. También en el aporte a nuestro entorno.

Estamos trabajando en eso, y creo firmemente que las empresas en Chile están ayudando a dejar de lado la creencia de que los problemas sociales deben ser resueltos casi exclusivamente desde el ámbito público, en esta tarea no hay sólo un enfoque de mejor servicio, ni fortalecimiento de las estrategias de competitividad, sino también un nuevo enfoque para luchar contra las brechas sociales. De esta tarea somos todos responsables, aunque nuestras decisiones sean individuales como el penal de Fowler o corporativas y grupales, como el autogol del Ajax B, a fin de cuentas, se trata de Fair Play, que con el tiempo se puede transformar en un gesto técnico inolvidable.

Antonino Castelucci, Gerente General de Autopista Vespucio Norte

16 Dic , 2009 0 Comments Columnas, Relaciones Laborales, Transparencia