Margarita2enbajaAceptado como el integrante número 31 en la lista del OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), Chile ya puede concretar su compromiso de gobernabilidad y estabilidad económica, además de someterse a exigencias en diferentes ámbitos, frente a los países más desarrollados del planeta.

Con el propósito de trabajar entre sí para coordinar las políticas económicas y sociales, compartiendo e identificando buenas prácticas, Chile ya ha sentido el impacto de sus exigencias, como es el caso de la política de innovación, que se inspiró en las directrices de este organismo.

Para las empresas chilenas que han adherido al Pacto Global de Naciones Unidas, a través de su red en Chile, el paso de estar ahora en un país que participará en el diseño y la implementación de las normas que definirán la sociedad y la economía en el mundo, es un gran estímulo, ya que ellas habían ya iniciado un camino de autoexigencias para estar a la altura de los estándares internacionales de responsabilidad social.

Las empresas multinacionales, en general, han sido hasta ahora las más sensibilizadas con el compromiso con los principios que enarbola el Pacto Global, y justamente la OCDE establece estándares globales y políticas comunes en áreas críticas para éstas, como las referentes al gobierno corporativo y  a directrices sobre relaciones laborales, específicas para ese tipo de organización.

En el mundo globalizado, las multinacionales son actores de primer orden, de hecho, en muchos casos, son los reales conductores de la economía global, toda vez que muchas de ellas tienen presupuestos que superan con creces la de varios Estados soberanos.

Por otro lado, en ellas se concentra lo más avanzado de la actual realidad mundial: nuevas tecnologías, inversión extranjera, mercados financieros, comunicaciones veloces, entre otros aspectos. La expansión y globalización de las actividades de las multinacionales, trae aparejado un importante impacto social que se expresa también en la transformación del modelo de relaciones laborales, modificando sustancialmente las condiciones de trabajo preexistentes.

Estas directrices expresan las opiniones compartidas de los gobiernos principales en cuanto a lo que ellos entienden como la buena conducta corporativa, y se espera de las empresas que cumplan el contenido de las mismas en sus operaciones comerciales en todas partes del mundo.

Los principios que el Pacto Global ha venido propiciando, desde su creación por Kofi Annan, en 1999, toman hoy mayor relevancia, al producirse una total sintonía de objetivos con el ingreso de Chile a la OCDE.

No cabe duda que estas empresas, adherentes del Pacto Global, que llevan un camino avanzado en esta dirección, servirán de ejemplo a otras y ayudarán a crear una cadena de avances y desarrollo para superar los objetivos que el país se ha impuesto, al ingresar a la OCDE.

12 Ene , 2010 0 Comments Columnas, Pacto Global