Secretaría Ejecutiva Red Pacto Global Chile (ONU).Corría el año 2000, y con ello la aproximación al cambio de siglo, la entrada definitiva al tercer milenio. Este hito trascendental obligó a las autoridades gubernamentales del orbe a pensar en los desafíos que presentaba una globalización cada vez más creciente, cuyos niveles de alcance comenzaban a exigir un desarrollo basado en los pilares de la sostenibilidad. Palabras mayores que con el paso del tiempo formaron parte de la agenda mundial.

Frente a este escenario, la Organización de las Naciones Unidas planteó la necesidad de fijar compromisos alineados con el comportamiento de los países miembros de dicho organismo. Así nacieron los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio, una suerte de principios que apuestan por erradicar la pobreza y el hambre, lograr la enseñanza primaria universal, reducir la mortalidad de los niños menores de 5 años, mejorar la salud materna, garantizar la sostenibilidad del medioambiente, fomentar una asociación mundial para el desarrollo, promover la igualdad de sexo, combatir el VIH y, finalmente, generar la sostenibilidad del medioambiente.

Chile -junto a otras 146 naciones- decidió suscribir el compromiso con la ONU, de manera que antes de 2015, se logre el cumplimiento de las metas que el país debe cumplir para contribuir al objetivo mundial. Aunque Chile optó por darle un sentido de urgencia a estas medidas, a cuatro años del plazo final, aún falta mucho por concretar.

En poco más de 10 años, sólo se han alcanzado un tercio de los objetivos propuestos por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). De acuerdo al Tercer Informe nacional sobre los “Objetivos de Desarrollo del Milenio”, Chile aún está al debe con un tema que, durante los últimos 20 años, pareciera mantenerse en el inconsciente de la memoria colectiva: la pobreza.

Este concepto ha presentado un notorio aumento en el inicio del tercer milenio, creciendo desde 13,7% en 2006 a 15,1% en 2009, cifras que arrastran los problemas de indigencia que afectan al país, que durante el mismo período se ha ampliado desde 3,2% a 3,7%.

La meta, entonces, se pone cuesta arriba. Sin embargo, el compromiso chileno está seriamente definido, puesto que se quiere terminar con la pobreza extrema antes de 2014. En este sentido, conceptos como la educación, el empleo, la innovación y el emprendimiento deben alinearse con los objetivos del milenio, de manera que se fortalezca la coordinación de dichos desafíos con los esfuerzos que hoy realiza la acción pública.

A todas luces, una inversión que permitirá el crecimiento sostenible al que aspiran Chile y los países suscritos a los objetivos de la ONU. En esta línea, nuestra nación pareciera avanzar lento, pero seguro. Y es que con el ingreso a la OCDE, la firma del convenio de seguridad laboral con la OIT, además de la potente imagen país que se está construyendo en el último tiempo, es posible vislumbrar que el desarrollo económico está convergiendo con aspectos sociales y medioambientales, es decir, con la sustentabilidad.

Desde el Pacto Global y en particular en la red chilena, las empresas también se han fijado metas para contribuir a acelerar estos logros dentro del plazo comprometido, los que se han plasmado en un informe.

Margarita Ducci
Secretaría Ejecutiva Red Pacto Global Chile (ONU).
Universidad Andrés Bello

28 Feb , 2011 0 Comments Columnas, Difusión