Educación para la Sustentabilidad: ¿A quién le importa?En esta oportunidad quiero compartir una experiencia que ha marcado mi forma de ver las relaciones entre academia, sociedad civil, industria y su impacto en la educación de ciencia, tecnología y sociedad. Hoy en Chile, la discusión en educación se encuentra a nivel de encontrar una solución factible para mejorar la calidad de colegios públicos para alcanzar niveles comparables con la de colegios privados. El SIMCE sólo ha puesto en evidencia no sólo la segregación social que en nuestro país aún persiste, sino también una ciudad que crece sin una visión de Sustentabilidad Urbana que acrecienta tal segregación ad portas de alcanzar el ansiado “desarrollo”.

La solución se continúa buscando en el diseño de grandes políticas y reformas que debieran marcar un antes y después en colegios públicos. La discusión sigue siendo la reforma al sistema docente o de si incorporamos o no más horas en lenguaje, matemáticas o inglés, dejando de lado la pregunta correcta. ¿Qué tipo de profesionales y ciudadanos queremos formar para el futuro? Tal pregunta no es simple porque las reformas educacionales de hoy tendrán impacto en esta generación que vivirá en un Chile desarrollado y que no estará preparada para conducir nuestro país.

Hoy, de visita en la ciudad de Green Bay como profesor internacional en la Universidad de Wisconsin en los Estados Unidos, he tenido la oportunidad de conocer un modelo educacional innovador. Green Bay es una ciudad que lleva años creando sinergias y relaciones positivas como comunidad entre la Universidad, el Saint Norbert College, Escuelas como la Brillion High School, la Industria (pulpa de celulosa, lechera) y el gobierno local. La comunidad piensa, vive y respira el concepto de sustentabilidad apoyándose unos con otros en la búsqueda de soluciones que permitan vivir equilibradamente minimizado los impactos ambientales.

Mientras en Chile continuamos con la separación entre “colegios industriales” y “colegios científicos humanistas” sin pensar que hoy ciencias y tecnologías son el motor de las nuevas sociedades. En la escuela pública Brillion han desarrollado una visión de educación pública bajo la filosofía de formar pensadores y hacedores (thinkers and doers). Tal filosofía ha sido implementada por medio de alianzas público- privadas sin esperar a que la gran política caiga a solucionar a un problema.

Responsabilidad social

Tal filosofía no nace de la libertad de ensayos en ciencias políticas o estudios economicistas, sino más bien de realizar la pregunta correcta acerca de qué tipo de ciudadanos quieren formar. Esta se apoya en la empresa privada y su responsabilidad social en interrelación con la comunidad. Responsabilidad entendida más allá de un asistencialismo basado en donaciones, sino más bien en la creación de valor e impacto a la comunidad.

La escuela pública Brillion se encuentra ubicada en la ciudad del mismo nombre donde tiene sus cuarteles centrales la empresa Ariens Corporation (www.ariens.com) fabricante de productos para el césped, como tractores cortacésped, bordeadoras y máquinas para la nieve. Ariens es una de las principales compañías de la zona empleando a una parte importante de la población en Brillion, la cual envía a sus propios hijos a tal establecimiento. En 2006, después de una asociación con la escuela Brillion, la Fundación creada por la compañía para el desarrollo de la comunidad, financió con $ 1.5 millones de dólares la construcción del Centro Educacional en Tecnología e Ingeniería.

Tal centro tiene por objeto formar los ingenieros para el mañana al más alto nivel con un centro de conferencias en el cual son invitados profesores de la universidad como sus invitados internacionales. Este incluye un laboratorio de procesamiento de materiales (madera, metal, plástico y materiales compuestos), una sala de diseño en computadoras, máquinas de control numérico, electrónica y robótica para actividades complejas en proyectos integrados con otras disciplinas como las matemáticas, la física, la química y la biología.

Su Director, Paul Nistler, ha aplicado un estilo de liderazgo que ha permitido basar la filosofía de enseñanza de formación de pensadores y hacedores. Uno de sus profesores, Steve Meyers (foto 4), profesor de tecnología e ingeniería ha sido la piedra angular de hacer una realidad tal filosofía, en donde los alumnos a través de la formación de equipos deben resolver problemas complejos en distintos proyectos para dar respuesta a una problemática con una fuerte conciencia ambiental.

Esta de más decir que los conceptos de sustentabilidad están en el ADN de los alumnos los cuales incluso manejan conceptos de Análisis de Ciclo de Vida. En la escuela pública Brillion están prohibidos los profesores que se dedican a dictar clases a modo de coloquios, siendo bienvenidos aquellos que enseñan mediante la resolución de problemas reales mezclando disciplinas.

Aprender por proyectos

Según Steve, “no sólo se trata de enseñar tecnología, sino también que los estudiantes que participan en proyectos se les permita aprender del pensamiento innovador y la resolución de problemas”. Modelo que puede ser aplicado a cualquier disciplina dado que sus alumnos no sólo estudiarán ciencias, sino también artes y humanidades y en donde este tipo de aprendizaje crea nuevas competencias ya valoradas por las distintas universidades a las cuales aplican. Según su director, “El Centro ya se está convirtiendo en un modelo para la educación tecnológica en el estado y en todo el país. Tenemos muchas preguntas de los profesores en todos los niveles educacionales que van a visitar nuestras instalaciones durante el año escolar”.

Uno de los proyectos que me tocó presenciar fue la creación de una máquina dispensadora de azúcar para el café que se vende en cafeterías. El problema era simple, evitar la producción de residuos (evitar el paquetito de azúcar) y que la máquina diera la cantidad exacta (foto 5). Hoy, los proyectos de la Escuela Brillion han sido reconocidos a nivel nacional y donde hoy se ha iniciado la creación de juegos de video en donde los alumnos no sólo diseñan y programan, sino que además crean sus propios controles y sistemas electrónicos. O sea un mini Silicon Valley. La inscripción en el plan de estudios se ha triplicado en los últimos dos años donde ya 200 de 330 estudiantes están inscritos en el programa.

En conclusión, en la ciudad de Brillion no han esperado a que el gobierno vote la próxima política educacional para solucionar su problema sino que son ellos mismos quienes han tomado el problema en sus manos, formando nuevos profesionales para el mañana. ¿El impacto? una comunidad comprometida con la escuela, la educación y la empresa que los emplea. Por parte de la empresa nada ha sido mediado por gerencias de responsabilidad social ni de gestión ambiental, por el contrario, simplemente pensando en Sustentabilidad. Con la idea es seguir sintiendo que hoy, a pesar de ser una región altamente industrializada, esta puede vivir desarrolladamente bajo una economía de bajo impacto ambiental, de baja intensidad de carbono y alto impacto social.

La pregunta que me llevo a Chile es ¿Qué estamos esperando?
Alex Godoy
Miembro Comisión de Medio Ambiente Red Pacto Global Chile (ONU)
Académico UNAB