MducciLa actual situación hídrica del país resume la problemática energética que está enfrentando Chile. Con una sequía similar a las de 1998 y 2008, las regiones de Atacama, Coquimbo, Valparaíso, O’higgins y Metropolitana, están generando el debate sobre la fórmula perfecta para evitar el déficit de energía que ya comienza a formar parte importante de la agenda gubernamental. Este agobiante escenario está obligando a nuestras autoridades a tomar decisiones estratégicas frente al tema.

Es sabido que uno de los pilares de la productividad y, por ende, del crecimiento económico está en la energía, y que, sin ésta, la posibilidad de que Chile cruce el umbral del desarrollo se reduce considerablemente.

Por ello, urge la necesidad de optar por una matriz energética viable, considerando que la supremacía de las hidroeléctricas comienza a ceder terreno ante la arremetida de las centrales térmicas. Claro, el 50% de la energía que en 2010 se destinó al Sistema Interconectado Central (SIC), provino de centrales termoeléctricas –cuya base está sustentada en carbón, diésel y gas natural-, en desmedro del 48% que aportaron las centrales hídricas.

Por otra parte, el debate sobre la viabilidad de la energía nuclear en Chile ya está sobre la mesa. Un tema que, obligatoriamente, deberá responder a las implicancias y efectos que significarían utilizar este tipo de energía en nuestro país.

Si los pronósticos meteorológicos se confirman, 2011 será un año hidrológico con un importante déficit, que pondría a la termoelectricidad como la generadora del 60% de la energía bruta del SIC, correspondiente al abastecimiento del 94% de la población chilena. Cifra no menor que, más allá de la generación eléctrica, nos invita a reflexionar sobre el consumo energético, tema que ha sido observado detenidamente desde 2006 por el Gobierno chileno, y que converge en solo concepto: la Eficiencia Energética.

En este sentido, la cuestión del corto, mediano y largo plazo se vuelve crucial. La idea, entonces, está en optimizar la cantidad de energía que se utiliza para la elaboración de productos y/o servicios. Así, cabe destacar el Plan Nacional de Acción de Eficiencia Energética 2010- 2011, cuyas líneas de acción se centran en el acercamiento del entramado empresarial al consumo responsable de la energía. A este importante esfuerzo se sumará el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), entidad que facilitará US$35 millones a Chile para que se financien programas de eficiencia y ahorro energético, con el fin de reducir la emisión de gases de efecto invernadero.

Actitud ejemplar que contribuye a la disminución de la muestra de dióxido de carbono que emite Chile, la que en 2009 presentó una baja de 3,8% en comparación a su año antecesor, posicionando a nuestro país en el lugar 51 del ranking mundial de emisiones, y sexto a nivel de América Latina, transformándose en una noticia que nos invita a debatir responsablemente sobre el consumo energético, dejando de lado estrategias políticas y dando paso a soluciones que se centren en la sostenibilidad y el medioambiente.

Margarita Ducci
Secretaria Ejecutiva Red Pacto Global Chile (ONU)
Universidad Andrés Bello

04 Mar , 2011 0 Comments Columnas, Medio Ambiente