Steve WeitzmanEsta semana nos encontramos en un inicio complejo, con un escenario adverso y contradictorio, en una discusión que extrañamente ahora toma fuerza y ribetes políticos, cuando estos escenarios se vienen construyendo desde hace años.

El 17 de noviembre de 2008, posterior a la entrega por parte de la COREMA, de más de 1500 observaciones, para representar el proyecto Hidroaysen y por ende reevaluarlo y no darlo por cerrado, diputados del entonces Gobierno, rechazaron la postura del ejecutivo e invitaron a la entonces Presidenta Michelle Bachelete y al ministro del interior Edmundo Pérez Yoma a intervenir en el rechazo de este proyecto y no a favor de ellos, a esto podemos sumar que en el 2007 se aprobó la construcción de la planta termoeléctrica Bocamina 2, en 2004 se habían aprobado 4 centrales termoeléctricas y se proyectaba a 2007 la aprobación de un total de 10.

Entonces pregunto ¿es de ahora este problema?, ¿hace cuánto hemos comenzado a dar la oportunidad de perder la oportunidad de hacer algo bien, de trabajar en forma conjunta por un beneficio país, de dialogar y de dejar de decir NO a todo y comenzar a proponer?.

Pareciera en este último tiempo que esto es algo nuevo, pero ese pensamiento y discurso es equívoco, pareciera que a la sociedad, le bastara con salir a la calle con pancartas y gritos contra las autoridades de turno, a lo cual normalmente se le suman algunos próceres de la política populista, así nos transformamos en personas inconsecuentes, que pedimos todo y damos nada, donde nos encontramos con ONG’s que no transparentan de dónde obtienen los dineros para financiar tamañas campañas y se escudan en aportes privados o de otras organizaciones, o muchas veces -no seamos ciegos- de empresas que compiten y ensucian un mercado.

En esta semana-recuerdo; como muchas otras semanas- invito a reflexionar y que seamos capaces de tener más altura de mira, de entender que si vamos a rechazar debemos proponer, que si no queremos algo debemos saber a qué estamos dispuestos por lo que consideramos mejor. ¿Más energía limpia?, ¿paguemos un poco más en nuestras cuentas, no pidamos todo por subsidio, no represas grandes? aprobemos las represas de paso más pequeñas, no energía a carbón poblemos el desierto de Atacama con paneles solares, no energía sucia, poblemos de molinos nuestra geografía y llenemos nuestro mar de turbinas, entonces pregunto a qué seguiremos diciendo no y a qué diremos sí, o siempre será no? Porque debo comentar y recordar que guste o no, todo generará algún tipo de impacto.