Andrea-zondekEl (otrora-entonces-ex) Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan, al crear el Pacto Global el año 1999, nos invita a avanzar en la construcción de sociedades que respeten los Derechos Humanos, el Medio Ambiente, las Normas Laborales y los procesos de Anticorrupción al interior de las empresas de los países miembros. Una sociedad desarrollada es aquella que se hace más justa, sostenible e inclusiva, cumpliendo con estas directrices.

Pero no basta solo con declarar buenas intenciones. El primer desafío que nos impone el Pacto Global, es terminar con todas las formas de discriminación y abuso a través de la generación de una conciencia común, una acción coordinada y, lo más importante, haciendo un gran esfuerzo para que las expresiones de voluntad se vean reflejadas en políticas y acciones al interior de las empresas que decidieron ser miembros de este Pacto.

La Comisión de Relaciones laborales de la Red Pacto Global Chile, basada en los principios 3, 4, 5 y 6 de Normas Laborales, ha decidido poner especial énfasis en el Principio Número 6, que declara “La eliminación de la discriminación al empleo y la ocupación”, y para esto se propuso la meta de  dar cumplimiento a este compromiso creando condiciones, motivando y sensibilizando a las empresas miembro para que avancen en la inclusión de las personas con discapacidad (PcD).

Algunas empresas, motivadas por el trabajo de esta comisión, han avanzado en la eliminación de las barreras arquitectónicas (especialmente cuando ellas están reparando o ampliando su infraestructura) y/o en la contratación de PcD, que cuenten con las calificaciones para el cargo sin importar su deficiencia.

Nuestro país ha hecho  avances en la inclusión de PcD al mundo laboral, sin embargo la meta está aún muy lejos.  Un 12,9% de los chilenos presenta algún grado de discapacidad. En otras palabras, 1 de cada 8 chilenos vive con discapacidad y en 1 de cada 3 hogares vive al menos una PcD. Estos son los resultados que arrojó el Primer Estudio Nacional de la Discapacidad [ENDISC] que realizó, en el año 2004, el Fondo Nacional de la Discapacidad (actual Servicio Nacional de la Discapacidad) y el Instituto Nacional de Estadísticas [INE].

Este mismo estudio señala que la mayor parte de las PcD (86.1%) se encuentran en edad productiva, y de ellos -la mayoría hombres- solo un tercio (29,2%) tiene un trabajo remunerado, mientras que esta cifra sube a 48,1% en toda la población entre 15 y 64 años de edad, tal como se muestra en el cuadro siguiente:

cuadro

Un alto porcentaje de las PcD tiene capacidades laborales o está en condiciones de adquirirlas cuando puede acceder a oportunidades de trabajo y/o de capacitación. Sin embargo, las cifras son elocuentes al mostrar la discriminación a la que se enfrentan diariamente las personas con discapacidad en la capacitación y en el acceso a fuentes laborales: La brecha alcanza los 18,9 puntos porcentuales.

Muchas veces, la discriminación de las PcD, se sostiene en mitos que constituyen verdades compartidas por la sociedad: que las PcD son más caras para la empresa, que no pueden trabajar de la misma forma que las otras personas, que toman más licencias médicas, que tienen más accidentes laborales que el resto de los trabajadores, entre muchas otras ideas construidas en el desconocimiento y el temor.

Todos estos mitos se ven afianzados por prácticas de  selección de personal que no se adecuan a las características y necesidades de las PcD, colocándolas en clara situación de desventaja al momento de ser evaluadas, porque estos procesos no logran dar cuenta de sus reales capacidades.

La experiencia en inclusión laboral demuestra que, cuando una PcD es contratada en una empresa a través de un proceso profesional especializado, que coteje los requerimientos del puesto de trabajo con las capacidades y competencias del postulante, los resultados superan las expectativas de las empresas, derribando rápidamente sus mitos.

Una empresa contratará a la persona que cumpla con las competencias para un puesto de trabajo, sea ésta una persona con o sin discapacidad. Por ello es que las competencias deben ser correctamente medidas y evaluadas, en un trabajo de selección que tome en cuenta la dimensión de discapacidad, cuando sea necesario. Será necesario entonces adaptar los  procesos de selección de personal, hacerse asesorar con profesionales calificados para esto.

El Pacto Global es una invitación y un compromiso que hemos asumido como país. Por ello es que desde la Comisión de Relaciones Laborales de la red chilena, seguiremos impulsando y apoyando a las empresas miembros para que, a través de sus políticas de Responsabilidad Social Empresarial, se sumen activamente en el objetivo de derribar toda forma de discriminación en el empleo, en especial aquellas que limitan la participación activa de personas con discapacidad en el mundo laboral.

Las empresas chilenas deben considerar la diversidad social como una oportunidad de negocio para agregar valor a su capital humano, potenciar el desarrollo y ayudar a combatir la pobreza. Abrir oportunidades y derribar la discriminación en materia de empleo para las PcD, es una forma concreta y tangible de construir una sociedad mejor. Es una forma de cumplir con las directrices que nos reúnen. Mi compromiso con la inclusión de las personas con discapacidad es real y concreto, sólo faltas tú…

Andrea Zondek Darmstadter
Terapeuta Ocupacional, Master en Inclusión de Personas con Discapacidad, Fundadora de Fundación Tacal, Directora ConectaRSE
Miembro comisión de Relaciones Laborales Red Pacto Global Chile

20 Jun , 2011 0 Comments Difusión, Pacto Global, Vitrina de Opinión