Todo por nadaSi hay algo que caracteriza a nuestra sociedad en el último tiempo es su inmensa capacidad de querer todo a costa de nada, de ser los inagotables luchadores de la injusticia de este mundo global, pero pidiendo a otros que respondan por nosotros, de sumarse a todo lo que sea moda porque de esa manera podemos tapar o intentar sobresalir y en muchas ocasiones liberar energías de represión interna, con vítores y clamos que salen de nuestra boca como un intento de huracán que termina con sus acciones en una simple lluvia de julio.

En 2010 todos fuimos testigos de lo sucedido con el proyecto energético Barrancones, de la empresa GDF Suez. Acá vimos a una sociedad enfurecida con las autoridades, presionando a través de las redes sociales, con manifestaciones válidas, entregando argumentos potentes, sin embargo, generando alarma con datos un tanto subjetivos.

En estas semanas hemos vuelto a vivir una situación similar, pero un tanto menos bulliciosa. Se trata de la Central Castilla, este proyecto que cuenta con 6 unidades a carbón que aportarán 350 MW (cada uno) al Sistema Interconectado Central (SIC), que tiene una inversión de 4400 millones de dólares y que las autoridades han asegurado que se llevará a cabo con un cumplimiento máximo de las normas ambientales, (nuestro país cuenta con una de las normas más exigentes en temas ambientales).

Debemos entender que la necesidad energética de nuestro país, que se ha visto condicionada por la crisis del gas en Argentina, se acrecenta más aún cuando se pretende crecer a una escala del 6% anual para encaminar el rumbo hacia la erradicación de la pobreza en 2020.

Chile no está capacitado para hacer de su matriz energética en la totalidad, una matriz verde, porque tampoco es sostenible en el tiempo, se requiere un buen complemento, como reitero el caso alemán, donde la matriz se divide en 50 y 50, pero insisto que si entra la más limpia primero al SIC es porque el ciudadano también sabe cuáles son sus deberes.

Ante todo esto, me vuelvo a preguntar qué estamos dispuestos a hacer como sociedad por generar estos cambios, ¿solamente estamos dispuestos a ir a las marchas?, ¿sólo estamos dispuestos a gritar consignas por la paz?, o también estamos dispuestos a meter la mano al bolsillo y, tal vez, replicar el modelo alemán de pagar más por energía más limpia?, porque señores, espero que comience la reflexión y dejemos de ser una sociedad que vive del asistencialismo y que todo lo pide y nada entrega.

Steve Weitzman
Coordinador Nacional Red Pacto Global Chile (ONU). – UNAB
Miembro Comité Experto OCED

02 Mar , 2011 0 Comments Columnas, Medio Ambiente