ma-ines-garrido-enapSe dice que un material presenta transparencia cuando deja pasar fácilmente la luz. La transparencia es una propiedad óptica de la materia, que tiene diversos grados y propiedades. Se dice, en cambio, que un material es traslúcido cuando deja pasar la luz de manera que las formas se hacen irreconocibles, y que es opaco cuando no deja pasar apreciablemente la luz.

En las empresas también se puede hacer uso de estas definiciones, porque todos esperamos que éstas sean transparentes y que sus procesos y negocios lo sean también. Esto significa, desde mi perspectiva, que cada decisión que se tome dentro de la empresa sea fácilmente visible, que no existan segundas ni terceras intenciones detrás de cada decisión, que los recursos utilizados sean de origen fácilmente identificables, que los usos de los recursos se ajusten a los objetivos originales para los cuales fueron autorizados o que los resultados de la gestión de cada empresa no sean modificados por intereses particulares de corto plazo.

Y así como la transparencia tiene diversos grados y propiedades,  en cada empresa o país existe una definición y un matiz distinto de lo que se entiende por transparencia. Algunas empresas utilizan muy bien estos diversos grados de transparencia dependiendo del negocio o giro comercial que tengan, incluso en algunos casos el grado de transparencia depende de las personas que administran las empresas, de los objetivos que las mueven, de las necesidades internas y externas, de las amenazas y oportunidades que les brinda el mercado.

Es así como desde tiempos remotos deambulamos por los distintos estados y propiedades de la transparencia, desde la transparencia total, pasando por grados traslucidos hasta los estados sombríos y oscuros. Esto se debe, principalmente, por la naturaleza cambiante del ser humano, por la subjetividad implícita en cada uno de nosotros, por las distintas interpretaciones que le damos a una misma realidad, incluso por lo que muchas veces interpretamos como realidad, afectada por lo que “necesitamos” escuchar o ver, por las dificultades de comunicación, por nuestras propias dificultades internas de identificar estos distintos estados y porque muchas veces los intereses personales son mucho más fuertes que los intereses de la comunidad.

Las empresas enfrentan estos grados de transparencia de diversas formas, algunas las utilizan para obtener mayores rentabilidades en sus negocios, para sacar ventajas de sus competidores más cercanos, para llegar más rápido a sus objetivos, para conseguir disminuir sus costos y, en general, para gestionar sus negocios de forma más fácil y eficiente. Otras, en cambio, son utilizadas con diversos grados de transparencia por intereses no tan loables,  para la obtención de mayores rentabilidades para terceros ajenos al negocio, para llegar a objetivos que no se acercan a los objetivos para las cuales fueron creadas, sin consideraciones de costos y están muy distantes de gestionar sus negocios de forma fácil y eficiente.

Es aquí en estos diversos estados y distintas propiedades de la transparencia donde se pone a prueba la integridad de las personas. La capacidad de actuar de acuerdo a los grandes lineamientos de cada empresa, pero en equilibrio con la integridad y la ética personal, esa capacidad de manejar la vida laboral coherentemente con los valores personales y compartidos con la comunidad a la que se pertenece. Esta capacidad va mas allá de no participar en actos que vulneran las buenas y sanas prácticas comerciales, sino que también incluye el evitar el estado personal de complacencia o “adormecimiento” ético que practican algunas personas cuando son espectadores de los estados cercanos a la oscuridad.

Nuestra responsabilidad en la comunidad donde trabajamos es el compromiso de cooperar y apoyar todas las iniciativas que conlleven a desarrollar las mejores prácticas de administración, de control interno, de cumplimiento, de prevención de actos ilícitos y fraudes, de medidas anticorrupción y, en general, de prevenir todas aquellas actividades que obstaculicen el desarrollo y crecimiento ético de nuestro país.

María Inés Garrido
Gerente Corporativo de Auditoria Interna ENAP.
Miembro Comisión Transparencia Red Pacto Global Chile.