La implementación de impuestos verdes, busca manifestar externalidades ambientales en el precio final. Un escenario ideal sería que los recursos monetarios recolectados financiaran estudios para el desarrollo de tecnologías limpias, lamentablemente este tipo de iniciativas no llegan a buen puerto.

En Chile el impuesto especifico incentiva el uso del combustible diesel, el cual es mucho más contaminante. El tema no es menor, debido a que la discusión ya está en la agenda del mundo empresarial, el presidente de la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa), Andrés Concha mencionó, ante la comisión de Hacienda, que la responsabilidad del impuesto verde debe ser extendida al productor, que es el procedimiento que se utiliza masivamente en los países europeos.

Según el titular del Sofofa, este es el mecanismo que debería ser aplicado a los impuestos verdes en Chile. Mientras que en una exposición ante la Comisión de Recursos Naturales la ministra del Medio Ambiente, María Ignacia Benítez, mencionó que, para financiar el proyecto, las pilas subirán $1.000 por cada kilo, y los envases de tetra pack $145 considerando que albergan un litro de líquido.

Se estima que el producto final no suba más de entre 1% o 2 % de los precios que tienen hoy, la idea es aumentar la tasa de reciclaje en Chile. Por esta razón, la recaudación de este impuesto, unos US$ 200 millones, se destinará a un fondo de reciclaje para financiar iniciativas municipales de diferenciación de basura, entre otros.

En resumen, el impuesto libera de responsabilidad al productor que seguirá contaminando en desmedro del consumidor quien asumirá toda la carga tributaria. Debido a esto, es necesario buscar una fórmula que estimule de mejor forma el reciclaje buscando más que las empresas reciclen a que paguen.

Margarita Ducci

Directora Ejecutiva Red Pacto Global Chile (ONU) – UNAB