Posterior al encuentro de la Cumbre Río+20 hemos leído y escuchado impresiones poco alentadoras, en muchos casos críticas, que señalan vacíos en acciones concluyentes, falta de acuerdos sólidos y de resultados concretos, en la declaración final, 20 años después de la histórica Cumbre de la Tierra de 1992, realizada también en Río de Janeiro.

Se cuestiona con severidad la falta de conclusiones visibles, aludiendo contradicciones y un débil compromiso efectivo, especialmente de parte de los gobiernos y organismos internacionales involucrados.

Esta Cumbre, catalogada como la más grande en la historia de la ONU, logró congregar más de 2.700 participantes en representación de más de 100 países, entre los que se contaron líderes, delegados gubernamentales, el sector financiero, CEOs, sociedad civil, academia, las Naciones Unidas y otros actores. No es menor el hecho de integrar en el marco de un mismo evento a diversas culturas y grupos representantes de tan diferentes intereses. En este sentido, el nivel de logística en sí mismo fue un desafío muy complejo, pero lo realmente importante es que independientemente del grupo al cual se pertenezca y de los intereses involucrados, todos se orientaron a un mismo objetivo, sobre el cual siempre hubo claridad que si bien es de carácter cada vez más urgente, no es fácil consensuar.

Es complejo avanzar hacia un acuerdo que permita crear una organización mundial, encontrando soluciones que satisfagan tan alto nivel de expectativas, todas generadas alrededor de los resultados que podrían obtenerse considerando el tiempo transcurrido y la magnitud de tal convocatoria, especialmente cuando estas soluciones, se espera que provengan de los mismos actores que hoy son señalados como principales responsables de la crisis global.

Sin embargo, no podemos mantenernos en un escenario que cataloga este esfuerzo como un fracaso, sin reconocer que llegar a la solución es parte de un proceso, para el cual evidentemente falta preparación, sobretodo, cuando el Pacto Global tuvo un rol de impulso y proactividad.

El panorama fue particularmente complejo, al pretender abordar el contexto que sugiere una economía verde como mecanismo para avanzar al desarrollo sostenible, interviniendo problemas sociales y ambientales mientras minimiza externalidades, considerando además, que confluyen distintas características y prioridades.  La introducción de nuevos sistemas que puedan avanzar sin detrimento de las comunidades más vulnerables, modificando las concepciones tan arraigadas de los modelos clásicos, no es una tarea simple, considerando los costos asociados, que pueden significar una pérdida de competitividad en el corto plazo.

El sector empresarial se mostró protagónico, respecto a los actores, con acuerdos específicos, en tanto, para los gobiernos fue más complejo el consenso, si bien situaron estas materias en la agenda pública, y decidieron establecer gradualmente incentivos a las prácticas responsables.

Es un cambio progresivo que todos quisiéramos acelerar, pero requiere de todos los involucrados. Lo observamos diariamente en nuestras propias decisiones cotidianas de consumo que nos enfrentan a alternativas entre las cuales hay hábitos que lleva años modificar. Es necesario partir por consolidar alianzas multisectoriales y multinacionales, lo que solo se logra mediante mecanismos facilitadores como estos encuentros para alcanzar una mayor escala y calidad en las prácticas de sostenibilidad.

Hace más de 20 años se intenta avanzar en estas materias, predominando un enfoque medioambiental, al que hoy se han involucrado aspectos como la erradicación de la pobreza, democracia, la buena gobernanza y el estado de derecho, entre otros. Por esta razón, en el marco de seis ejes temáticos alineados con las prioridades de la Conferencia, confluyeron múltiples sesiones sobre energía y cambio climático, desarrollo social, urbanización y ciudades, agua y ecosistemas, economía y finanzas de desarrollo sostenible,  agricultura y alimentos.

Dar a conocer material de apoyo para diferentes sectores de la industria, señalando acciones prioritarias y facilitadoras para mejorar las prácticas actuales, dentro del marco de iniciativas como “Energía Sostenible para Todos”, e involucrar compromisos de nuevos actores como representantes del sector bancario, fondos de inversión, compañías de seguros y las bolsas de valores que colectivamente engloban miles de empresas, en la promoción de la inversión sostenible y la acción de las sociedades que cotizan, tienen un gran valor. Asimismo, los más de 200 compromisos suscritos por empresas de todo el mundo, representan contribuciones individuales y colectivas que movilizan acciones a gran escala en las áreas social, económica y ambiental. Además de buenas prácticas, incentivan el respaldo para nuevos marcos de política corporativa e inversión social, enfatizando el uso eficiente de energía y materias primas, prácticas innovadoras y aplicaciones de nuevas tecnologías, proyectos de gestión del agua y espacios para la transparencia y divulgación en materia de igualdad de género en los negocios, como los “Principios de Empoderamiento de la Mujer” que ahora son respaldados por más de 400 ejecutivos de todo el mundo.

Evidentemente, falta materializar muchas de estas acciones y sus medios de implementación, financiamiento, tecnología, estandarizar normas, generar garantías e incentivos, etc., pero cada uno de estos avances, por mencionar solo algunos, hacen razonable considerar que los grandes acuerdos pueden estar presentes en fragmentos representados por cada esfuerzo. Así, la suma de pequeñas acciones, no podemos subestimarlas y quedarnos en la crítica, por lo que compartimos nuestra esperanza en relación con los pasos que se avanzaron en esta instancia que reafirmó y actualizó la visión del desarrollo sostenible.

Se realizaron más de 120 sesiones, centradas en seis ejes temáticos alineados con las prioridades de la Conferencia Río+20, Agricultura y Alimentos, Economía y Finanzas de Desarrollo Sostenible, Energía y Cambio Climático, Desarrollo Social, Urbanización y Ciudades y Agua y Ecosistemas.

La Cumbre actuó como plataforma de lanzamiento para cientos de nuevas actividades, recursos y compromisos a la acción de empresas privadas, múltiples compañías y entidades públicas y privadas, entre ellas:

  • Aproximadamente 200 compromisos de acción anunciados por las empresas durante el Foro, que representan acciones individuales y colectivas, en las áreas social, económica y ambiental. Los compromisos están documentados en la publicación y se encuentran destacados en el sitio Web de Naciones Unidas: http://business.un.org/es
  • La Red de Pacto Global Brasil movilizó un compromiso a gran escala, mediante el cual más de 200 CEO de empresas Brasileras han respaldado las contribuciones empresariales para la promoción de una economía verde e inclusiva, que establece 10 compromisos a realizarse a finales de 2012.
  • La puesta en marcha de un nuevo marco de política corporativa para ayudar a las empresas en el desarrollo, implementación y divulgación de las políticas y prácticas relacionadas con los ecosistemas y la biodiversidad.
  • El diseño de un marco de inversión social de la empresa, diseñado para grandes corporaciones, inversionistas institucionales y gobiernos interesados en incubación y ampliación en beneficio de nuevas y pequeñas empresas con misiones sociales y ambientales.
  • El anuncio de 16 empresas y otros grupos de interés del sector de alimentación y la agricultura, que se comprometieron a liderar el desarrollo de los principios voluntarios de buenas prácticas en los negocios y 6 políticas para la agricultura sostenible para desarrollar un entendimiento común y acuerdo sobre qué recursos e impactos son necesarios para transformar los mercados y sistemas de suministro agrícola.
  • La publicación de un comunicado especial de 45 directores ejecutivos a los gobiernos, sobre la importancia de lograr la sostenibilidad global del agua, incluyendo ejemplos de compromisos corporativos, acciones y recomendaciones de política pública, necesarias para lograr este objetivo.
  • Más de 70 empresas, gobiernos y organizaciones internacionales aprobaron la plataforma de la industria verde, una iniciativa para incorporar las consideraciones ambientales y sociales en las operaciones corporativas mediante el uso eficiente de energía y materias primas, prácticas innovadoras y aplicaciones de nuevas tecnologías verdes.
  • La introducción de un centro mundial de acción del agua (Water Action Hub), la primera plataforma online del mundo que unirá empresas, gobiernos, organizaciones de la sociedad civil y otras partes interesadas en  proyectos de gestión del agua en cuencas de los ríos y niveles de captación.
  • El lanzamiento de una nueva plataforma para avanzar en la transparencia y la divulgación en materia de igualdad de género en los negocios, los Principios de Empoderamiento de la Mujer (WEP), que ahora están respaldados por más de 400 ejecutivos de todo el mundo.
  • El lanzamiento de una guía de mejores prácticas corporativas sobre Energía Sostenible para Todos, incluyendo acciones prioritarias y facilitadores para el éxito, a través de 19 sectores de la industria.
  • Compromiso de cinco bolsas de valores, que colectivamente enumeran más de 4.600 empresas, para promover la inversión sostenible – un primer paso hacia el llamado global más grande de las bolsas de valores para la divulgación de la sostenibilidad y la acción de las sociedades que cotizan.
  • Un llamado de los inversionistas para la integración de las acciones de sostenibilidad dentro de los informes anuales y comunicaciones de las grandes empresas privadas.
  • Los directores ejecutivos de 37 bancos, fondos de inversión y compañías de seguros presentaron una Declaración de capital natural destinado a la integración de consideraciones de capitales naturales en sus productos y servicios.
  • La publicación de una Declaración de Instituciones de Educación Superior, avalada por más de 60 escuelas de negocios y universidades de todo el mundo, ha comprometido a incorporar los temas vinculados a la sostenibilidad en la enseñanza, investigación, su propia administración y actividades organizativas.
  • El sector privado está dispuesto a ser parte de la solución y está avanzando con fuerza.
  • La innovación empresarial y la colaboración en temas de sostenibilidad están cobrando impulso, y en muchos casos generan liderazgo.
  • La participación en el Foro y los compromisos asumidos son un ejemplo de un esfuerzo más amplio de miles de empresas y otras organizaciones de todo el mundo por integrar la sostenibilidad en su campo de acción.
  • La cobertura mediática del Foro se concentró en la necesidad de impulsar el rol de la empresa en Río +20, por ejemplo, la CNN informó que, “Las empresas jugaron un papel mucho mayor en esta cumbre de lo que hicieron hace 20 años, ante muchos observadores afirman tomar el liderazgo al ofrecer ejemplos reales de desarrollo sostenible. “

Margarita Ducci

Directora Ejecutiva Red Pacto Global Chile

Decana Facultad de Comunicaciones Universidad Andrés Bello

 

27 Ago , 2012 0 Comments Columnas, Noticias