steve-weitzmanChile, esa angosta y larga faja de tierra, ese país admirado infinitamente en el exterior, también en otras circunstancias envidiado por sus vecinos; ese país que desde la década de los noventa, comenzó una fuerte carrera hacia liderar las relaciones de comercio exterior, haciendo del libre mercado su bandera de batalla. Iniciando reuniones bilaterales y firmas de acuerdos y tratados de libre comercio con las potencias mundiales, lo cual llevara en más de una ocasión a generar sentimientos de disgusto por parte de vecinos que veían en eso, con un dejo de envidia, que nuestro país se convertía en referente de crecimiento estable avalado por las predicciones hacia nuestra economía- que nos cifran en un promedio del 4.48% para 2012 (promedio extraído del 4.5% CEPAL, 4.75% Banco Central, 4.0% OCDE y 4.7% FMI)- y también se alejaba a la vez de las relaciones políticas y comerciales con sus actores más cercanos.

Ese país que en las últimas dos décadas ha disminuido su tasa de pobreza a un 8.9% según el informe 2011 del Centro Económico para América Latina y El Caribe (CEPAL), ese país que gracias a su principal mineral, el cobre que representa un 45% de sus exportaciones anuales (OCDE),  se ha convertido en un país espejo para muchos otros que están en el camino hacia el desarrollo.

Chile es un país que gracias a los acuerdos suscritos, la confianza en sus autoridades y la sociedad, es un país garante del buen actuar y la buena ejecución, que por ende genera las confianzas necesarias para atraer inversionistas y también para exportar sus productos de notable calidad, desde la minería (según estudio de la CEPAL 45%) hasta sus exportaciones Industriales (45% de la exportación nacional) y agrarias (10% restante, todos estos datos de CEPAL). Un país productor y exportador de bienes y no de servicios.

Ese país, debería entonces estar tranquilo, debería entonces sentirse indiferente respecto del escenario mundial, teniendo tantas buenas predicciones y viendo un escenario-a la luz de los números- bastante idóneo respecto de otros, debería Chile ser un mero observador?, o debería Chile transformarse y dar el salto de un país grande, el cual acepta las políticas establecidas por las grandes potencias, pero que las acepta en un entorno de negociación, donde también tiene que ofrecer y por ende que exigir.

Chile siendo un país estable en su economía, en su sociedad, siendo uno de los países de la región más seguros para vivir, de una moneda que no sufre grandes volatilidades, siendo un país de tasa de crecimiento pareja, cumplidor y honrado, tasas de corrupción bajísimas al lado de algunos vecinos u otros, Chile creo yo, debe tomar cada día más protagonismo en el ámbito internacional.

Para mí, Rió más 20 es una gran oportunidad para que ese país ejemplo y admirado por muchos, tome el toro por las astas y se muestre como un real ejemplo de país sustentable, que se comprometa con los mercados limpios, pero que también exija tratos y beneficios, por ser un país comprometido y honesto. Chile geográficamente, puede verse muy perjudicado ante la medición de emisiones que generar sus productos exportables y eso podría traernos grandes mermas en nuestra economía, no quiero ser alarmista pero países europeos, sobre todo escandinavos y bajos, están cada día más restrictivos en los productos que se les exporta- a quienes les exigen mediciones de huellas y que sean productos sustentables, China el próximo año comienza a desarrollar un Sello Verde exigible a todos quienes exporten a su país.

Entonces qué hace un país como el nuestro que por su geografía, tienen un problema de competitividad, por la cantidad de emisiones que se generan al exportar, debe entonces invertir en mejores e inocuas tecnologías, debe meter tal vez su 100% en traslado marítimo, debe invertir y por ende aumentar sus costos, bajar el margen de ganancia, pero también debe exigir garantías por parte de esos países que buscan su propio desarrollo sustentable y ser así sostenibles en el tiempo, debemos exigir promesas de inversiones mínimas en nuestra nación?, debemos exigir mejores precios a nuestros productos, como premio al compromiso sustentable que adquirimos, debemos exigir mayor inversión en investigación de nuevas tecnologías, debemos exigir más inversión en programas educacionales y de intercambios, para potenciar a nuestros profesionales y así poder desarrollar tecnologías innovadoras sin tener que importarlas?, esas interrogantes se las dejo a muchos expertos que hoy tienen una gran posibilidad, de buscar una postura país única y que sea escuchada en el próximo encuentro Río + 20, donde vayamos a lograr que la sustentabilidad de otros no merme la sostenibilidad de nuestro país.

Steve Weitzman

Coordinador Nacional

Red Pacto Global Chile