En el Día Mundial del Agua, el calentamiento global está generando un serio debate en torno a la escasez de este recurso. Según un informe de la Universidad de Nueva York, cerca del 80% de la población mundial reside en zonas con alto riesgo de desabastecimiento de este vital elemento.

Asimismo, el Banco Mundial publicó un estudio ligado a la gestión de los recursos hídricos en Chile, el cual menciona que la disponibilidad de agua superficial, que hay desde la Región Metropolitana hacia el norte, es en promedio de 800 m3/persona/año. Números que se consideran bajos debido a que la recomendación mínima para un desarrollo sostenible es de 2.000 m3/persona/año.

En el norte chileno la situación pareciera no ser muy distinta. A mediados de 2010 ya se pronosticaba un déficit cercano al 40% del agua proveniente de los deshielos que abastecen a las regiones de Atacama y Coquimbo. Debido a la estrecha disponibilidad de recursos hídricos en esta zona, la minería enfrenta el desafío de disminuir el consumo de agua dulce. Para ello, el sector minero se encuentra invirtiendo en tecnologías que permitan tanto su optimización como sustitución del agua dulce. Esfuerzo que ha dado sus frutos porque para el período 2000- 2010 se observa un sostenido aumento en la eficiencia de uso del recurso para los procesos de concentración (36%) e hidrometalurgia (57%).

La cooperación en la esfera del agua es crucial para la seguridad, la lucha contra la pobreza y la justicia social. La cooperación permite un uso más eficiente y sostenible de los recursos hídricos y se traduce en beneficios mutuos y mejores condiciones de vida.

El tema está sobre la mesa. No se trata de eliminar tajantemente el uso de este valioso recurso, sino de apostar por una utilización más eficiente, responsable y que se transforme en una herramienta fundamental de gestión organizacional.

Margarita Ducci

Directora Ejecutiva
Red Pacto Global Chile (ONU) – Unab