Un gran esfuerzo normativo que apunta a reducir las contaminación ambiental por material particulado fino (PM 2,5), uno de los agentes más dañinos para la salud de la población, se ha visto entrampado por falta de voluntad de afrontar este tema con la urgencia y decisión que requiere.

En efecto, el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad resolvió recientemente postergar en un año la entrada en vigencia del D.S. 39/2011, del Ministerio del Medio Ambiente, que estableció la “norma de emisión de material particulado para los artefactos que combustionen o puedan combustionar leña y derivados de la madera”.

La postergación obedece a que recién en septiembre la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) autorizó un laboratorio de ensayo y un organismo de certificación para realizar la certificación de artefactos a leña, lo que impidió que éstos pudiesen certificarse antes de la fecha de entrada en vigencia de la norma (1 de octubre de 2013).

Los nuevos plazos establecidos para el cumplimiento del límite de emisión del D.S. 39/2011 son el 1 de octubre de 2014 para calefactores a leña y el 1 de octubre de 2016 para calefactores a pellet. Es decir, se retrasa en un año la aplicación de una norma que apunta a mejorar los estándares ambientales del país, toda vez establece que a partir de su entrada en vigencia sólo se podrán comercializar –a nivel nacional– aquellos artefactos que cumplan con los niveles de emisiones allí establecidos. El nivel de emisiones más exigente es de 2,5 gramos de PM por hora y es aplicable para las estufas de hasta 8 kW, que son las más utilizadas a nivel residencial.

Cabe señalar que, previo a su comercialización, estos artefactos debían ser certificados en base a los procedimientos que determinara la SEC, entidad que fue facultada para tales efectos en virtud de la Ley N° 20.586  (publicada en el Diario Oficial del 16 de mayo 2012), que “Regula la certificación de los artefactos para combustión de leña y otros productos dendroenergéticos”. Esta misma ley fue la que facultó a la SEC para fiscalizar que dichos artefactos se encuentren debidamente certificados, previo a su comercialización.

Considerando el revuelo que causó la extrema contaminación de las zonas impactadas por la leña, que han llevado al gobierno a tener que decretar una alerta sanitaria por temas atmosféricos -por primera vez en nuestra historia-, es inaceptable esta prórroga, que además significa una prórroga de la contaminación. El 60% de las emisiones del país en material particulado, de acuerdo al Ministerio de Medio Ambiente, es por la leña. Kirk Smith, experto en salud ambiental de Berkeley ha dicho con claridad: “después de fumar, lo peor que uno puede hacer para la salud humana es quemar leña”. En efecto, la contaminación atmosférica por leña es cancerígena, coincidiendo en decenas de compuestos tóxicos. Entre un 6% a 20% de lo que sale de una chimenea a leña es toxico, carcinogénico o teratogénico.

Sin abordar la temática de la leña con claridad y celeridad, solamente nos queda avisarles a los ciudadanos impactados por la leña que se acostumbren a “fumar” y no respirar el aire.

Marcelo Mena. Director del Centro de Sustentabilidad UNAB