Según un estudio publicado en la edición de julio de Proceedings of the National Academy of Science, Chile está en el lugar número 9 de los 40 países que menos invierten en biodiversidad. El estudio se hizo en base a datos recopilados entre 2001 y 2008 y buscaba dar explicación a por qué no se ha logrado alcanzar los objetivos propuestos por las Naciones Unidas en la reducción en el acelerado proceso de extinción de especies que vive el mundo.

Según los expertos, como señala HubSustentabilidad de Diario Pulso, el problema de la extinción de especies es que ellas cumplen un rol en los ecosistemas, pero no siempre se conoce esa información, hasta que desaparecen con ellas los servicios que prestaban. Por ejemplo, insectos polinizadores exclusivos para algunos tipos de árboles, cuya ausencia es notoria cuando esos árboles dejan de reproducirse.

Se estima que, aproximadamente, 150 especies por día están desapareciendo. Según un informe de la Agencia de Medio Ambiente norteamericana, las proyecciones a largo plazo indican que la desaparición afectará en el año 2050 a casi la mitad del patrimonio natural que hoy existe en el planeta.

Alrededor del 60% de los ecosistemas del mundo se encuentran degradados, el 40% de los peces de agua dulce se encuentran amenazados, el 50% de la pesquería a nivel mundial se encuentran sobreexplotadas, el 45% de las mariposas están desapareciendo, entre otros.

La extinción de especies por causas antrópicas, ha acelerado un proceso que naturalmente sería mucho más lento. Esto se traduce además de en pérdida de recursos, en cambios en el clima, inundaciones y sequías, entre otros fenómenos.

Por eso la comunidad científica ha buscado distintos caminos para sensibilizar a gobiernos y privados de la importancia de proteger la biodiversidad y hacer un manejo sustentable de los recursos, para garantizarlos en el mediano y largo plazo y permitir el desarrollo de la vida más allá de esta generación.

Para ello, algunos han recurrido a distintas estrategias. Una es valorizar en dinero lo que cuestan los llamados servicios ecosistémicos (aire, agua limpia, suelos, etc.), para considerarlos también en los balances, para dimensionar en dinero todo, que es una medida universalmente comprendida, todo lo que está en juego. En 1997 un equipo de investigadores dirigido por Robert Costanza publicó en la revista Nature que se estimaba esos servicios en 33 mil millones de dólares anuales. Muy caro.

Actualmente estamos viviendo la década de la diversidad biológica (2011-2020), una campaña dirigida desde Naciones Unidas, para estimular el desarrollo de políticas públicas para hacerse cargo de la degradación de los ecosistemas que, por cierto, afectan más a los países en desarrollo que, además, son los que menos recursos ponen al servicio de este problema.

Pero también los privados tienen un rol que jugar en esto. De hecho, algunas empresas han destinado recursos a la recuperación de hábitats impactados por sus propias operaciones, o bien, donando dinero para el desarrollo de proyectos de conservación que suelen llevar adelante algunas ONG especializadas en el tema.

Y, algunos pocos, están entendiendo que no es sólo un asunto reputacional o de sólo marketing. Es sobrevivencia. Preservar los ecosistemas para que ellos sigan entregándoles los recursos que las industrias necesitan para su actividad, sin que ellos se encarezcan sin control debido a su creciente escasez.

Con el paso del tiempo y un mayor conocimiento generado por científicos, también hay evidencia de que invertir ahora en estos temas, es un buen negocio. Así lo han probado, por ejemplo, los viñateros de Sudáfrica que se han sumado a la Biodiversity & Wine Initiative que, tras 10 años de experimentos en sus campos y de seguir una serie de buenas prácticas sugeridas por biólogos y ecólogos, han logrado reducir hasta en un 70% sus costos de producción y la incidencia de catástrofes como sequías e incendios.

Proyectos inspiradores como éste (que tiene su símil en Chile, ver página 6), son la base del seminario de Biodiversidad y Negocios que hoy tendremos en la Fundación Chile.

El seminario busca introducir el tema, mediante las experiencias de expertos en el tema que nos dirán en qué está el mundo en relación a la biodiversidad. “Esta instancia permitirá discutir las oportunidades, riesgos y beneficios que importa para las empresas el invertir en acciones de conservación de la naturaleza. Asimismo, en la oportunidad se hará el lanzamiento de la iniciativa chilena de negocios y biodiversidad que incorporará al país en una red mundial que comparte diferentes herramientas de gestión en la materia”, explica Gonzalo León, subgerente Gestión de la Sustentabilidad de Fundación Chile.

En el encuentro participaran Marcos Kulka, presidente de Fundación Chile; María Ignacia Benítez, ministra de Medio Ambiente; Braulio Días, secretario ejecutivo de la Convención de Biodiversidad Biológica, Naciones Unidas; Juan Carlos Castilla, Premio  Nacional de ciencias aplicadas 2010; Bárbara Saavedra, directora para Chile de Wildlife Conservation Society y André Rocha, Coordinador de Estrategias de Conservación de la Fundación Boticário de Protección de la Naturaleza, Brasil, entre otros.

El seminario, además, se presentará la certificación de compensación en biodiversidad Life, que pretende adaptar una herramienta internacional de certificación a las condiciones de Chile. El objetivo es  optimizar la gestión ambiental de las empresas disminuyendo sus impactos y mejorando el proceso de toma de decisiones para su compensación. Permitiendo fortalecer la función ambiental de las empresas pertenecientes a distintos sectores productivos del país, otorgando para ello una certificación que tenga como meta el adecuado comportamiento frente a impactos en biodiversidad.

Plan de adaptación

Este encuentro se da en un contexto en que un anteproyecto del plan de adaptación cal cambio climático para biodiversidad, está en proceso de consulta pública en la web del ministerio de Medio Ambiente.

El plan considera el desarrollo de cinco estrategias que están definidas en los acuerdos del decenio por la biodiversidad ONU.

Estas son: “abordar las causas subyacentes de la pérdida de diversidad biológica, mediante la incorporación de diversidad biológica en todos los ámbitos gubernamentales y de la sociedad. Reducir las presiones directas sobre la diversidad biológica y promover la utilización sostenible. Mejorar la situación de la diversidad biológica, protegiendo ecosistemas, las especies y la diversidad genética. Aumentas los beneficios de la diversidad biológica y los servicios de los ecosistemas para todos. Mejorar la aplicación de estrategias para la diversidad biológica a través de la planificación participativa, la gestión de los conocimientos y la creación de capacidad.

El documento ofrece estudios hechos por instituciones locales e internacionales sobre la realidad chilena y sus desafíos en biodiversidad de cara al cambio climático y se propone cuatro líneas de acción: Investigación y creación de capacidades en gestión, información y conciencia ambiental; promoción de prácticas productivas sustentables y la mantención de los servicios ecosistémicos. Fortalecimiento del sistema nacional de red de áreas protegidas. Implementación de medidas de adaptación  a nivel de ecosistemas y especies.

La concresión de estos objetivos implicaría la generación de nuevas instituciones como lo es un Sistema Nacional Integral de Áreas Protegidas. También se crearía una red nacional de monitoreo de la biodiversidad. Se incorporarían temas sobre biodiversidad en la malla curricular escolar. Implementar planes de manejo en las pesquerías nacionales. Las medidas son varias y están todas para libre lectura y debate.

07 Ago , 2013 0 Comments Destacadas, Noticias, Temas de interés