En la zona Norte de Chile se está llevando a cabo el Plan de Desarrollo Integral. Este tipo de proyectos corresponden a  un modelo similar al europeo,  que trata de lograr mejores condiciones en las comunas mineras para lograr el desarrollo local integral a 20 años.

Este tipo de planes, tienen un costo aproximado de US$95 millones, el cual está siendo financiado por varias mineras de la zona, entre las que destacan compañías adheridas a la iniciativa de Naciones Unidas, que opera bajo el alero de UNAB, como Glencore Xstrata, Anglo American y BHP Billiton.

Según Valeska Naranjo, Antropóloga Social de la Universidad de Chile, y Directora de relaciones con la comunidad en la consultora Gestión Social, las empresas deben entender que para crear valor compartido es clave operar con las comunidades locales.

Entendiendo que se busca la posibilidad de satisfacer sus reales expectativas, ¿Cuál sería procedimiento más adecuado para establecer un diálogo fructífero con la comunidad?

Más que un procedimiento en particular en cuanto a formato, lo más importante es que el diálogo sea permanente y constante y basados en algunos principios como la transparencia, la horizontalidad y la buena fé, en tanto en una relación de diálogo entre las empresas y las comunidades, así como entre las personas, lo mínimo que se requiere es que este sea franco, transparente, directo, sin dobles intenciones, y lo más horizontal posible, lo que es difícil a veces de lograr ya sea porque las empresas usan lenguajes técnicos para explicar proyectos, o basan su vínculo con la comunidad en la filantropía y no en relaciones de valor y desarrollo mutuos.

¿Cuál es la importancia de involucrar a otros actores en los programas de desarrollo local? (Fundaciones, entidades académicas, gobierno).

La importancia de involucrar a más y ojalá a todos los actores del territorio, está en la idea de que el desarrollo es radica en todos, y que mientras este sea más inclusivo en relación a actores intervinientes mayor integralidad y legitimidad lograrán esos planes e iniciativas de desarrollo. Aquí es central tener herramientas de participación como mesas de trabajo público-privadas- comunitarias, que permitan que los actores construyan entre sí y con acuerdos el desarrollo que quieren para su territorio y se comprometan con este en el largo plazo.

Este tipo de iniciativas ¿en qué medida con pueden ser un real aporte a las comunidades?

Más que en el enfoque del aporte, quizás debemos avanzar en una mirada de con responsabilidad y valor compartido, las comunidades deben ser parte del desarrollo y de la creación de riqueza de las empresas que son parte de su territorio, no sólo a través del aporte de impuesto que puedan hacer las empresas o de inversión social, sino que vinculándose con las comunidades, su representantes y organizaciones y haciéndose parte del desafíos del desarrollo que tengan esos territorios, a veces eso será generar transferencia técnica, o comprometerse con el desarrollo de capital humano y social de esas comunidades, pero el real aporte será cuando las empresas sostengan vínculos de largo plazo con las comunidades de los territorios donde operan, lo cual es mucho más profundo que buscar obtener una “licencia social”.

¿Qué aspectos se deben mejorar en lo que respecta a las políticas gubernamentales que se aplican a este tipo de temas?

El Estado tiene mucho que hacer y aportar en relación a estos temas, desde mejorar los mecanismos y temporalidad de las participaciones ciudadanas relacionadas a las resoluciones de calificación ambiental, así como una coordinación mayor entre sus estamentos, ya que por un lado el Estado entrega y fiscaliza permisos socio ambientales de operación a través de medio ambiente, pero por otro lado toma decisiones de inversión sin la inclusión de las comunidades. Así mismo a nivel local también podría jugar un rol mucho más importante en la definición de desarrollo de los territorios a través de los gobiernos locales, con mecanismos inclusivos eficientes que les entregara confianza a las comunidades y articulara a todos los actores del territorio para generar desarrollo orientado al bien común y con mirada de largo plazo. Aquí hay mucho por profesionalizar y mejorar capacidades en los municipios.

¿Cuáles son los desafíos a futuro para las mineras y los diversos estamentos que interactúan con ellas?

La minería como sector tiene el gran desafío de resolver su deuda histórica con la zona norte del país, donde por ejemplo las comunidades del Alto Loa aún no tienen servicios básicos como alcantarillado y electricidad a pesar que conviven con las más grandes mineras, generadoras de riqueza para el país y para sus accionistas en el caso de las privadas, esto como signo nos indica que algo no está del todo bien, que algo no encaja en cuanto a cómo debería comportarse la industria en sus territorios.

Una vez que ese tipo de asimetrías mejoren la confianza  y prestigio de la minería en los territorios el manejo medio ambiental, del agua especialmente es otra gran tarea, mejorar la inversión por ejemplo en plantas desaladoras para manejar los relaves y estos últimos tengan un plan de manejo diferente es otro de los grandes desafíos de la industria, por último, y esto es válido no sólo para la minería, las empresas deberán plantearse desde el largo plazo y con ellas como parte de un territorio que debe ser sostenible, es decir debe ser cuidado desde lo económico, medio ambiental y social hablando, con sus comunidades, sus ecosistemas, etc. y eso significa no  trabajar desde la filantropía o por proyectos o desde lo normativo significa un cambio  de paradigma en las empresas.

29 Nov , 2013 0 Comments Destacadas, Entrevistas, Noticias