Según una publicación de Europa Press, entre los beneficios que perciben las personas generosas se encuentra la reducción de la irritabilidad, mejor apetito, mejora de la calidad del sueño, reducción de síntomas depresivos o un mayor compromiso con su trabajo. Además las personas generosas provocan en sus compañeros una mejor conexión con el ambiente de la oficina y una mayor satisfacción personal.

Asimismo, aquellos que reciben la generosidad de sus compañeros también mejoran en aspectos como la autonomía y la competencia pero sus efectos, aunque son más inmediatos –se perciben en las primeras semanas–, se mantienen por menos tiempo –a las cuatro semanas los efectos habían desaparecido–. Por el contrario, los responsables de los actos generosos tardaban más en percibir los beneficios pero incluso tres meses después aún mostraban mayor bienestar.

Para llevar a cabo la investigación, que duró cuatro meses, los expertos observaron la manera de relacionarse de los empleados, les sometieron a unos cuestionarios semanalmente, recogieron las actitudes positivas de los empleados, y los efectos que estas tienen en diferentes aspectos de su trabajo.

El estudio continúa la línea de trabajo de Sonja Lyubomirsky, cuyas investigaciones se centran en demostrar la posibilidad de un incremento continuo y constante de la felicidad.

30 Abr , 2013 0 Comments Destacadas, Noticias, Temas de interés