Leyendo el diario me entero de una “muy buena noticia”, o así debiera ser percibida por todos los chilenos. Nuestro país es uno de los que más incrementa su PIB per cápita en Sudamérica y ocupa el lugar 18 entre los 20 países con mayor crecimiento de este indicador a nivel mundial.

A nivel del Gobierno esto es una gran noticia, más cuando el promedio de Chile lo ubicaba en el puesto 53 con un 33.29%, lo que habla de un crecimiento enorme y sostenido. ¿Será entonces que podemos considerar dicha noticia como algo positivo? ¿Como algo de lo cual nos debiéramos sentir orgullosos?

Para dar respuesta a dicho escenario es necesario que indaguemos un poco más allá. Cuando hablamos de “ingreso per cápita” y que éste aumenta, es sobre las ganancias que obtiene la fuerza laboral país, o sea, debiera ser el monto que los ciudadanos percibieran anualmente. Esto, siendo sinceros y no muy brujos, está lejos de suceder.

Considerando que en nuestro país las familias más adineradas viven con una realidad Monegasca y la pobreza más extrema, como la misma de la cual nos admiramos en algunos países africanos, difícilmente podemos hablar de igualdad o de festejar dichas cifras  –muchas veces sólo cifras– y no una realidad per cápita, sino más bien habla de una brecha más amplia.

En el mundo, las 10 compañías más grandes representan el PIB total del continente sudamericano, de hecho, sólo 21 países superan el PIB de las 5 compañías más grandes a nivel mundial, mientras que dos tercios de la población vive bajo la línea de la pobreza, con menos de un dólar diario.

Miles de personas mueren aún de hambre en el mundo, donde 240 millones de niños trabajan en sus casas, en los semáforos, en la feria, en los campos, en la prostitución y en el narcotráfico, y así sucesivamente. Esa cifra disminuye un poco en Latinoamérica, llegando a 14 millones y baja aún más en Chile, siendo 186 mil niños. Sin embargo, de acuerdo a algunas variables más acuciosas y bien por ello, se mostrará que esa cifra se incrementó por sobre los 450 mil niños trabajadores, según una estimación propia.

Lo bueno de esto es que Chile es el país de la región con mejor pronóstico para erradicar el trabajo infantil y asumió un compromiso país de hacerlo a más tardar en 2020. La pregunta es cómo y qué hacemos para que eso sea una realidad.

Cuando genero esa inquietud más me complico al leer los diarios, escuchar la radio, ver la televisión o seguir atentamente el Twitter, porque lo que más veo es odio, rencor, envidia, ceguera, ambición mal expresada. Veo rabia, y por ende, no veo diálogo, no veo ideas constructivas, no veo personas que difieran, pero que converjan en algo tan noble como es hacer crecer un país. Mas cuando veo que quienes buscan sus cupos parlamentarios, quienes los tienen y buscan los presidenciales, siguen en la misma lógica de poner el pie para que el otro se caiga y vuelva al poder, diciendo que buscarán la fórmula para construir un país mejor.

No comprendo cómo quienes actúan así logran conciliar el sueño, no comprendo cómo comen sin atragantarse. No sabrán esas persona que controlan la economía y otros ámbitos, que cuando sus ejecutivos o gerencias incurren en malas prácticas están destruyendo no a una persona, sino que a una familia y la familia de la familia y así sucesivamente, generando odio, rencor, envidia, violencia, y tantas otras cosas que suceden cuando dichas personas a la hora de ser niños, no tuvieron a su mamá o el papá. Porque la desesperación de la pobreza y la falta de oportunidad, mientras otros viven en lujo y sin remordimiento, los carcomió y terminó por pudrirlos tras las rejas, la droga y el alcohol.

Mientras esos niños quedaron abandonados y  dejando de ser para cuidar de los suyos, no se han puesto a pensar que si hoy existe trabajo infantil es porque entre el padre y la madre no hacen un sueldo decente –bordeando entre ambos los $500 mil líquidos– y si alguno de los dos es viudo o separado, pero tienen a sus niños, debe recibir un apoyo del Estado.

Quiero ser claro, yo no hablo de un modelo asistencialista, sólo hablo de un modelo más justo y de oportunidad, porque no creo que quienes son dueños de las grandes empresas en Chile se vean mermados si hacen del trabajo una real oportunidad digna para todos quienes ahí coexisten.

No se olviden que si tienen lo que tienen es por el esfuerzo, inteligencia, o por las oportunidades que otros no tuvieron, pero mayormente porque hay mucha gente que ha trabajado para su empresa y que cuando usted llega a su hogar, calefaccionado, en su auto aclimatado y muchos con chofer, él o ella va en el Transantiago apretado, de pie, cansado, con más dolor de espalda que usted y con una angustia peor de no saber si alcanzará el dinero para comer y pagar las cuentas, y muchas veces para pagarle a usted mismo que le dio un crédito a una tasa vergonzosa y usufructuando muchas veces de la ignorancia de quien no pudo educarse igual que usted.

 

Steve Weitzman

Coordinador Nacional Red Pacto Global Chile

Director Magister Comunicación Estratégica y RS

Director Magister Sustentabilidad y Estándares en RS

Universidad Andrés Bello

24 Abr , 2013 0 Comments Noticias, Vitrina de Opinión