En el capítulo local de esta iniciativa del Pacto Global tienen la convicción de que, pese a estar en tiempos de crisis económica, las empresas no deben conformarse con aportar a la sociedad lo que estrictamente corresponde a su negocio, sino que también deben contribuir a la sociedad.

Pacto Global nació como una iniciativa, no como un organismo, en 1999, cuando el entonces secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, hizo un llamado a los empresarios a contribuir a un desarrollo sustentable.

En nuestro país, después de estar instalada en el PNUD entre 2004 y 2006, la Red Pacto Global Chile pasó una etapa de inercia, la que fue resuelta a través de un convenio con la Universidad Andrés Bello, institución de educación superior que desde ese entonces le entrega apoyo y facilidades para operar. De esta manera, la red cuenta, a la fecha, con cerca de 80 empresas asociadas.

Margarita Ducci, en su calidad de decana de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Andrés Bello, asumió la dirección ejecutiva de Red Pacto Global Chile en 2006, cargo que mantiene hasta la actualidad con el gran desafío de involucrar a más compañías para que fortalezcan su cadena de valor, aportando directamente al desarrollo sostenible.

Gastón Urmeneta, por su parte, en su calidad de gerente de Masisa Chile, ha participado desde el año 2007 en el comité ejecutivo de la entidad de Naciones Unidas, y desde el año pasado lo preside.

Explica que, desde que asumió esta tarea, también se propuso como objetivo que más compañías que incorporen y comprometan a cumplir con los estándares derivados de las convenciones de Naciones Unidas. Pero uno de sus principales motivaciones es acercar a las pequeñas y medianas empresas, que representan un porcentaje significativo de la actividad productiva y generación de empleo del país.

Margarita Ducci afirma que los valores sustentables, como los que propaga el Pacto Global, una vez insertos en una organización, aseguran su permanencia en el tiempo, aún en tiempos de grandes cambios y fuertes competencias.

“Lo más elocuente, en este sentido, es observar el trabajo realizado por las empresas que llevan tiempo participando en la red y el de las que se han integrado últimamente. El factor común es que no sólo sus directivos, sino todo su personal está fuertemente motivado por lograr una empresa sostenible”, señala Ducci.

En la crisis económica

Estos dos directivos dicen que han podido ver cómo las grandes empresas multinacionales están conscientes de que sus operaciones afectan directa o indirectamente la calidad de vida de los ciudadanos, otorgando empleo, impactando el medio ambiente, contribuyendo a la generación de riqueza a nivel de una comuna o país y son un factor importante en la transferencia tecnológica y en la innovación.

En este sentido, Naciones Unidas está impulsando un fuerte compromiso que se ha formalizado bajo la institucionalidad del Pacto Global, que hoy día se encuentra presente en más de 160 países, con una red que al año 2020 se proyecta en 20 mil afiliados, según la última cumbre de empresarios, realizada en Nueva York el 2009, luego de diez años de creada la iniciativa.

“Es cierto que el panorama mundial no se ve muy promisorio y que existe una gran crisis económica, especialmente en la Comunidad Europea, pero creemos que el concepto de Responsabilidad Social está instalado en el mundo, especialmente, en las grandes compañías y organizaciones que se están sumando a nuestra iniciativa para así cumplir la meta planteada desde casa matriz”, afirma la directora ejecutiva de la red chilena.

Tanto Margarita Ducci como Gastón Urmeneta, recalcan que, pese a estar en tiempos de crisis económica, las empresas no deben contentarse con aportar a la sociedad lo que estrictamente corresponde a su negocio, puesto que ya se ha arraigado en nuestra sociedad la expectativa de que éstas contribuyan a la sostenibilidad.

“Operar en un marco de ética y responsabilidad, basado en el respeto por los Derechos Humanos, Normas Laborales, Medio Ambiente y Transparencia (anticorrupción), es hoy un imperativo para que las empresas sean valoradas y puedan crear valor para sus públicos de interés”, sostiene Urmeneta.
Por esta razón las empresas que adhieren a los diez principios del Pacto Global lo deben hacer voluntariamente, ya que deben estar convencidas de que la sociedad tiene expectativas sobre su comportamiento social, y porque tienen un genuino interés en contribuir a la sociedad.

Los productos y servicios son también hoy día cada vez más competitivos, y los consumidores ya están distinguiendo los que se generan en empresas que respetan los estándares laborales, la protección del medio ambiente, el trabajo digno y, en general, todo lo relacionado a los preceptos de esta iniciativa.

“Es importante destacar que la adhesión a los principios del Pacto Global no termina con firmar un compromiso, sino que comienza en incorporarlos progresivamente a la gestión de las empresas y organizaciones, sin importar su tamaño o negocio. Ambos aspectos deben desarrollarse conjuntamente para medir y evidenciar los resultados positivos de gestionar estas variables”, afirma Urmeneta.

Por último, el presidente de la Red Pacto Global Chile y su directora ejecutiva dicen que, si bien existen distintos tipos de organizaciones de Responsabilidad Social a las cuales se unen algunas empresas, el hecho de participar de una iniciativa de Naciones Unidas tiene un valor particular, con acceso a las políticas mundiales, a los estudios y documentos técnicos que se elaboran por especialistas de gran experiencia y el nivel de globalización que se produce en una iniciativa como ésta.

11 Mar , 2013 0 Comments Destacadas, Entrevistas, Noticias