Vivimos en tiempos en que las personas no callan. Cada día, se sienten empoderadas, con mayor atribución para reclamar y exigir sus derechos. Por esto, las empresas deben sintonizarse con las necesidades de los clientes, debido a que son ellos son los calificadores del desempeño y muchas veces, pueden incluso, boicotear el prestigio de una marca si es que no están conformes con el servicio o el producto entregado.

De hecho, las redes sociales promueven el “derecho al pataleo”, el que está a la orden del día. Incluso, las empresas están dando mucha importancia a lo que sucede en la esfera digital, considerando este mundo virtual como un campo de juego donde medir si se están haciendo bien o mal, las cosas. La RSE no sólo se orienta a la gestión empresarial sostenible, con sus proveedores y hacia sus trabajadores, sino que también hoy día no puede dejar de incluir y recoger soluciones ante la voz de los clientes desconformes, estableciendo una efectiva y oportuna comunicación con ellos.

Si bien las compañías siempre se han medido en su utilidad o retorno de capital, en su efectividad y viabilidad como negocio, en su capacidad de liderazgo e innovación, hoy las cosas están cambiando, porque todavía ello no es suficiente.

Los empresarios están integrando a su ADN la sostenibilidad, y han entendido que la ciudadanía –no sólo clientes que son consumidores– se molesta frente a formas de actuar que reflejan irresponsabilidad frente a la sociedad, imposición de sus decisiones sin consultas abiertas, cuando sus acciones producen diferentes tipos de efectos negativos en sus radios de acción.Las encuestan lo demuestran: la Reputación Corporativa es uno de los mejores activos de una empresa u organización, y se debe cuidar de forma muy cuidadosa y perseverante, ya que además de ser uno de los atributos más preciados, es, sin duda, el más vulnerable.

La Reputación Corporativa es el valor que más entrega confianza al consumidor. Pero, ¿cómo logramos hacer que el vínculo entre la empresa y el cliente sea real y estable? Una de las respuestas es integrar la Responsabilidad Social Empresarial en la estrategia corporativa de la empresa, desde la más alta autoridad o ejecutivo superior, hasta el empleado más operativo.

La RSE es un ingrediente en la receta de la Reputación Corporativa tan o más importante que el desempeño financiero o la calidad del servicio o producto. Si no hay conciencia a todo nivel, en las personas que cumplen funciones en una empresa, de la importancia de este valor, es difícil que la organización alcance una reputación de primer orden.

En Pacto Global de las Naciones Unidas promovemos una instancia de diálogo socialdonde surgen estos temas, con el fin de crear una ciudadanía corporativa global, un compromiso de comportamiento ético en la estrategia de negocios, las operaciones y la cultura, lo que estuvo por mucho tiempo en la periferia de la gestión empresarial, y ahora está pasando a que entenderse en su vinculación con la Reputación Corporativa.

La idea es mezclar y hacer coincidir los intereses de las empresas, con los valores y las demandas de la sociedad civil y organizaciones en general. Esta coherencia se trabaja en base a los Diez Principios de Pacto Global, que se enmarcan en áreas relacionadas con los derechos humanos, las relaciones laborales, el medioambiente y la anticorrupción, y la iniciativa está orientada a prestar atención a la dimensión social de la globalización, y considera que la sostenibilidad es un parámetro indiscutido de la cadena de valor de una compañía, indispensable incluso para el éxito en los resultados económicos.

Considerando que el aporte de las empresas en materia de RSE, es muy valorado entre los stakeholders o grupos de interés, las empresas nacionales están adoptando la política de observar, medir e informar sus avances en materia de sostenibilidad.

El Pacto exige a todas las empresas afiliadas, desarrollar un reporte ya que entendemos que al reportar se transparenta su acción, sus problemas y el grado de superación de éstos. Esta apertura para informar los avances y los aspectos menos desarrollados o problemáticos crea un espacio de credibilidad, por ende confianza y, finalmente, Reputación Corporativa. Al admitir un compromiso con parte de la sociedad civil, se toma un desafío, que hoy en día, es casi un requisito imprescindible de ciudadanía corporativa.

La buena reputación llama a inversionistas y, además, a directivos para reaccionar positivamente ante la adversidad, muchas veces producida por la excesiva competencia, o los cambios en las tendencias. Las empresas y organizaciones han reconocido que las responsabilidades ambientales, sociales y de gobernanza de una empresa, son fundamentales en la relación mutua, como parte integral de su rendimiento y en pro del objetivo común de la sostenibilidad a largo plazo.

Margarita Ducci

Directora Ejecutiva
Red Pacto Global Chile (ONU) – Unab

06 Ago , 2013 0 Comments Noticias, Vitrina de Opinión