En los últimos años, muchas personas con discapacidad han pasado a formar parte del flujo económico de la sociedad como empleados, empresarios y clientes. Sin embargo, y a pesar de todos los avances, todavía una parte importante continúa al margen de procesos inclusivos, a causa de diversas barreras y prejuicios, ignorancia, actitudes negativas, entornos inaccesibles y  leyes y políticas insuficientes.

Se estima que hay aproximadamente mil millones de personas con discapacidad en el mundo, lo que equivale al 15% de la población total. En Latinoamérica se calcula que entre el 80% y 90% de las personas con discapacidad se encuentran desempleadas y sólo el 29% de las personas con discapacidad en edad productiva, realizan algún tipo de trabajo remunerado (569.745 personas). En Chile, la realidad no es muy distinta. Se tiende a pensar que las personas con discapacidad no pueden trabajar, cuando lo cierto es que la mayoría desea hacerlo.

Según el estudio: Factores para la inclusión laboral de las personas con discapacidad, realizado por la Sofofa y la Mutual de Seguridad, en colaboración con la OIT, en Chile el 88% de las empresas tiene entre 1 y 5 trabajadores con discapacidad. Parece una cifra alta, pero si miramos el total país, tenemos que son apenas 605 personas quienes forman parte del mercado laboral chileno, en circunstancias que podrían superar los 2 mil.

Quienes estamos a cargo de la gestión de personas en las empresas tenemos el enorme desafío de movilizar a las organizaciones en esa línea para contribuir a eliminar los obstáculos que hoy no nos permite alcanzar el status de un país inclusivo. En mi experiencia como gerente de Gestión de Personas de Banco Itaú me he sorprendido gratamente con el tremendo aporte que realizan los trabajadores con discapacidad. Se trata de personas que, además de ser productivas y muy proactivas en su quehacer laboral, contribuyen con su entusiasmo, compromiso y ejemplo.  Hoy contamos con seis colaboradores, que se desempeñan en distintas áreas de negocios, quienes han aportado exitosamente a la mejora del clima laboral, a la obtención de resultados y al crecimiento.

En Itaú formamos parte de Pacto Global, lo que significa que nos adherimos a todos sus principios, y en este caso, al principio N° 6 sobre la eliminación de la discriminación respecto del empleo y la ocupación. Respetamos las diferencias de género, políticas, religiosas y culturales, lo que está estipulado claramente en nuestros contratos de trabajo, en el reglamento interno y en el Código de Ética que nos guía. Valoramos la diversidad, por lo que promovemos la equidad de género y edad y la inclusión de personas con capacidades diferentes.

Nuestra política de sustentabilidad se basa en promover un ambiente de trabajo inclusivo que valorice la diversidad y la equidad; incluir criterios de sustentabilidad en la selección, contratación, promoción y despido de colaboradores, así como evaluación de resultados y remuneración y garantizar condiciones de trabajo adecuadas por medio de estándares de salud y de seguridad ocupacional.

En nuestra experiencia, hemos comprobado que la integración de personas con discapacidad disminuye el ausentismo laboral, en general son  trabajadores  responsables y comprometidos, lo que se traduce en una menor rotación, evitando pérdidas en tiempo de formación. Tenemos equipos motivados y solidarios, que valoran a sus compañeros por sus habilidades y competencias en igualdad de condiciones.

En Itaú estamos convencidos de que aprender a valorar la diversidad como parte de la esencia de las empresas es un proceso que aporta muchas enseñanzas y satisfacciones. Por lo mismo, invitamos a todas las empresas a incorporar personas con discapacidad en sus procesos. Eso implica tener la infraestructura necesaria, crear políticas de inclusión, monitorearlos permanentemente y por sobre todo, acoger.

Alberto Lungenstrass

Gerente División Gestión de Personas

Banco Itaú Chile

 

02 Ene , 2014 0 Comments Noticias, Vitrina de Opinión