en todo el mundo sean analfabetas, según señala la UNESCO en el informe “Enseñando y Aprendiendo: lograr una calidad para todos”, publicado el 10 de marzo de este año.

Ese desequilibrio impide además que, la mitad de los 31 millones de niñas sin escolarizar en el mundo, lleguen a asistir en algún momento a la escuela.

Esta problemática no deja de aumentar en Chile, especialmente entre los sectores más vulnerables. Según el Informe de Igualdad de Género presentado por el Foro Económico Mundial en octubre de 2013, Chile se ubica en el puesto 91 en un ranking internacional de 136 países, y ocupa el penúltimo lugar del cono sur en esta materia, de acuerdo a variables como participación y oportunidades económicas, nivel de educación, empoderamiento político, salud y supervivencia.

A partir del reconocimiento de esta compleja situación en la experiencia cotidiana, mediante distintos grados de analfabetismo entre sus trabajadoras, Grupo EULEN ha decidido implementar una nueva versión de su programa de alfabetización, con miras a desarrollar en estas trabajadoras las competencias en lectoescritura necesarias para su adecuado desarrollo social y laboral.

Gracias al convenio firmado con la Universidad San Sebastián, cinco alumnas de la carrera de Pedagogía en Educación Básica, dictarán 31 clases de alfabetización a un grupo de 17 trabajadoras de la empresa, como trabajo de investigación para su tesis de alfabetización en adultos. El programa está dirigido a hombres y mujeres por igual, la empresa les entregará a las alumnas todos los implementos necesarios para el desarrollo de las clases.

El año pasado se hizo la primera versión de este programa, con voluntarios entre los propios directivos de la empresa: el Gerente General, el Gerente de Recursos Humanos, la Jefatura de Limpieza, y otras jefaturas.

La desigualdad de género en la educación: un problema vigente

Marta Navarro, Coordinadora de Responsabilidad Social Empresarial en Grupo EULEN, señala que “Esta es la segunda versión de nuestro programa de alfabetización, cuyo objetivo es lograr una lectoescritura funcional para nuestras trabajadoras que no cuentan con esta herramienta adquirida”.

El programa admite ambos sexos, aunque sólo se inscribió un alumno varón, lo que evidencia la dramática desigualdad en el acceso a la educación en nuestro país.

Al respecto, Navarro indica que “Lo bonito de esta experiencia para estas alumnas, al aceptar de este desafío de enseñarles a adultos, es que más de una de ellas también tiene experiencias personales con familiares mujeres que no pudieron terminar su enseñanza formal, por ejemplo”.

Vanessa Arratia, de 25 años, es estudiante de la carrera de Pedagogía en Educación Básica con mención en Lenguaje y Comunicación en la Universidad San Sebastián, y es una de las profesoras asignadas al programa. “Nos contactó el jefe de carrera para ofrecernos este proyecto, y nosotras enganchamos enseguida. Para nuestra tesis habíamos buscado otros temas, pero no había nada nuevo. En cambio, esto es nuevo, y es un desafío para nosotras”, comentó.

Su motivación para participar del proyecto, según explica, se vincula con su experiencia personal en relación a la desigualdad de género y la educación: “Aceptar este proyecto, personalmente tiene que ver con un tema de mis padres. En este caso, mi mamá no pudo seguir estudiando, como le hubiera gustado. Sí sabe leer y escribir, pero como tenía muchos hermanos y ella era una de los mayores, tenía que cuidar a sus hermanos en vez de ir al colegio. Estudiar era para los hombres de la familia más que para las mujeres. Y eso me motivó a formar parte de este proyecto. Cuando supe que la gente venía voluntariamente a formar parte de esta experiencia, que no era una obligación de la empresa, sentí la conexión con mi mamá”.

Por otro lado, Érica, trabajadora de Grupo EULEN en el Hospital San Borja Arriarán, comenta que llegó al programa gracias a su jefa, quien entendió su problema y la inscribió para la primera clase.

Llueva o truene, tengo que estar aquí, porque yo quiero. Mi meta es llegar a aprender a leer. Yo lo tengo que lograr, aunque me cueste. Yo he trabajado en muchos lugares, y nunca había tenido esta oportunidad. Es como caído del cielo para mí, así lo veo yo. Muchas empresas no piensan en sus trabajadores, y aquí es diferente. Sí piensan en uno como trabajador”, afirma la trabajadora.

El informe de UNESCO pide dar prioridad a la equidad de género en el diseño de la nueva agenda de desarrollo sostenible posterior a 2015, de modo que cada niña tenga la oportunidad de acceder a una educación de calidad.

Ante esto, el actual y los futuros programas de alfabetización de Grupo EULEN, parten de la premisa de reconocer la desigualdad de género en la alfabetización como un problema cuya solución no depende exclusivamente del sector público, sino que requiere la participación activa de la sociedad y el sector privado.

15 Abr , 2014 0 Comments Destacadas, Noticias, Temas de interés