A pocas semanas de la esperada conferencia de las partes (COP21) en Paris, 149 países, que cubren el 90% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, ya han preparado y divulgado sus Contribuciones Determinadas Nacionales Tentativas (INDC), las cuales buscan desacoplar las emisiones de carbono del crecimiento económico.

Sin embargo, a pesar de que estos compromisos son significativos en relación a lo hecho hasta la fecha desde el inicio del protocolo de Kioto, estos no son suficientes para asegurar el limite de 2ºC de alza de temperatura definida por Naciones Unidas como aquel que minimiza los impactos del cambio climático y mantiene a la humanidad dentro de un relativo margen de seguridad. Si los compromisos declarados por estos países son logrados, en su conjunto alcanzarían una tasa anual de descarbonización de 3%, lo cual es una mejora en relación al 1,3% de la etapa 2000-2014 del protocolo de Kioto, pero no suficiente en relación al 6,3% requerido anualmente para asegurar un alza inferior a los 2ºC. Los actuales compromisos nos han dado, de acuerdo a los expertos, 4 años adicionales al modelo para no superar este límite, lo cual es un plazo corto para el objetivo de transformar la economía en una baja en carbono. Si estos compromisos se cumplen, los 2 grados se superarían por lo tanto al 2040 y llevaría al planeta a un escenario a fin de siglo de 3ºC, lo cual es como sabemos, un escenario casi catastrófico.

De acuerdo al Índice 2015 de Economía baja en Carbono realizado por PwC – UK, al analizar los compromisos, hay 3 países de economías emergentes que destacan y van por el buen camino para cumplir con su presupuesto de carbono, específicamente México, Corea y Sudáfrica. Sin embargo otros países como Brasil y Rusia presentan compromisos tremendamente pobres. El resto presenta ambiciones relativamente modestas en relación a lo que podrían realizar para acelerar la descarbonización de sus economías.

¿Qué se puede por lo tanto esperar para la próxima reunión en Paris? En base a los reiterados fracasos y pobres avances que las COP anteriores han logrado, uno pudiese esperar que no hayan sorpresas positivas en torno a los compromisos nacionales, lo cual nos llevaría inevitablemente a superar los 2ºC al 2040. Sin embargo esta vez la presión de distintas comunidades, lideres religiosos y distintos sectores políticos claman por un esfuerzo mucho mayor dado que el tiempo de acción para evitar la irreversibilidad del cambio climático se nos está acabando. En Paris los lideres deberán crear esquemas que permitan medir los progresos y cumplimiento de los compromisos adquiridos junto con impulsar objetivos de reducción más ambiciosos, junto con impulsar a nivel global un sistema de precio por el carbono de tal manera de internalizar en la economía todas las externalidades negativas que el uso de combustibles fósiles genera. Lo anterior permitirá acelerar el tránsito hacia una economía verde. Por otra parte, se deberán asegurar recursos suficientes en el fondo verde para la adaptación al cambio climático, de tal manera de canalizar recursos para los más vulnerables junto con definir cómo los países van a enfrentar el aumento significativo de los refugiados climáticos aun bajo el escenario más optimista en que no se superen los 2 grados de alza de temperatura global.

Esperemos que en esta próxima COP prime la cordura, el entendimiento, la compasión y una visión de largo plazo por sobre los intereses populistas de corto plazo de los gobiernos representados por sus actuales líderes.

Felipe R. Sepúlveda L.
Director Ejecutivo Carboneutral S.A.
Climate Leader & Mentor The Climate Reality Project