Conmoción han causado a nivel mundial una serie de atentados donde la discriminación frente a personas que piensan de manera diferente ha sido el motor detrás. Todavía sigue latente el dolor por la masacre ocurrida en el semanario francés Charlie Hebdo, donde fallecieron doce personas, entre ellas un colaborador de Sodexo que realizaba las mantenciones en el edificio de este medio.

Otros brutales hechos se mantienen aún en nuestras retinas, como el ataque a un café en Sidney, Australia, donde un fanático yihadista mató a dos personas para luego quitarse la vida; o el reciente video donde se muestra la muerte de un piloto jordano, quemado vivo por el grupo extremista Estado Islámico.

Sin duda estos acontecimientos nos plantean la necesidad de reafirmar valores esenciales como el respeto por las personas y el fomento de la diversidad, que tan olvidados se ven en medio de este escenario. Un camino a seguir donde el sector privado tiene un enorme aporte que hacer, debido al enorme impacto que tiene en la vida de las personas.
Hoy las grandes compañías son globalizadas, debiendo interactuar con un sinfín de personas y culturas. En este contexto, resulta esencial la implementación de principios éticos que garanticen el respeto de los derechos humanos y la integridad en los negocios.

Por ejemplo, Sodexo, es uno de los empleadores más grandes a nivel mundial, con más de 400 mil colaboradores, repartidos en 80 países. En cada uno de estos lugares se está en contacto con diferentes sistemas sociales, políticos, financieros y jurídicos, debiendo interactuar con diversas culturas, idiomas y tradiciones. Por ello, para nosotros es crucial promover una cultura inclusiva, que se enmarca en nuestros principios éticos, que son la transparencia, la lealtad, la integridad en los negocios y el respeto por las personas.

Así, el capital humano se transforma en la piedra angular de nuestro trabajo, donde a través de la diversidad hemos creado un ambiente que reconoce la unidad de cada individuo. Promover estos valores nos ha llevado a transformar a nuestros recursos humanos en una real ventaja competitiva, permitiéndonos atraer, desarrollar, motivar y fidelizar a los mejores talentos.

En un contexto cada día más complejo, estos valores se posicionan como herramientas que convierten a las compañías en empleadores atractivos, responsables de sus equipos de trabajo y de las comunidades donde están presentes, transformándose en un factor determinante para el sano desarrollo no sólo de ellas, sino que de toda la sociedad.

Álvaro Martínez
Director de Personas y Organización de Sodexo

01 Jun , 2015 0 Comments Vitrina de Opinión