La Organización Mundial de la Salud estima que el 15% de la población mundial está integrada por personas que poseen alguna discapacidad y en América Latina la cifra alcanza el 12%. En Chile, según el Primer Estudio de Discapacidad, realizado en el 2013, existen más de 2 millones de personas que viven con alguna discapacidad, lo que significa que cada tres familias en el país hay un discapacitado y de ellos sólo un 29% ha conseguido insertarse en el mundo laboral.

Dentro de este contexto, educar a la población sobre los distintos tipos de discapacidad y sobre cómo hacer de la inclusión parte de nuestro día a día, BASF -empresa química líder a nivel mundial- realiza permanentemente durante todo el año actividades destinadas a educar a niños y adultos para que acepten, respeten y aprovechen las diferencias que de forma innata poseen las personas, para así construir una sociedad mejor.

“Para BASF, el valor de la diversidad y la inclusión son fundamentales para crear un futuro sostenible. Por lo mismo estamos comprometidos en educar a la comunidad sobre cómo comunicarse con las personas en situación de discapacidad, en ayudarlos a conocer la realidad que viven, el lenguaje que deben usar y en promover su inserción en el mundo laboral, porque estamos absolutamente convencidos que el éxito de las empresas depende en gran medida de contar con políticas de diversidad, donde las capacidades y talentos de las personas sean el único distingo importante y no su condición”, señala Karin Willeke, Consultora de Sustentabilidad Corporativa de BASF.

El valor de la educación y la integración

Las actividades impulsadas por BASF en el marco de la celebración del Día Internacional de la Discapacidad estarán dirigidas, por ejemplo, a educar a las personas con discapacidad mental de la Fundación Nuevos Rostros sobre las posibles enfermedades que provoca el consumo del tabaco; enseñar a través de la magia a niños entre 3 y 5 años a cómo relacionarse con compañeros con síndrome de Down, incentivar a niños con discapacidad física a interactuar con la naturaleza y desarrollar un ciclo de charlas que permitan a las personas conocer la realidad de las personas discapacitadas en Chile.

“Claramente como sociedad debemos apuntar a que la inclusión sea parte de la normalidad del diario vivir de las personas en todo ámbito, desde contar con la infraestructura adecuada en todo el país hasta abordar la discapacidad en los programas de educación de nuestros niños de manera global con el objetivo de reducir los prejuicios social que ésta tiene. Si tempranamente educamos a los niños en estas temáticas, no hay duda que lograremos una sociedad más tolerante y respetuosa de las diferencias”, subraya Karin Willeke.

Por último la ejecutiva concluye señalando que “al integrar a personas con alguna discapacidad al mundo laboral estamos mejorando su calidad de vida, al permitirles desarrollarse profesionalmente, como también su incorporación impacta positivamente en los equipos de trabajo, imponiendo desafíos colectivos que generan como resultados a nivel humano, el fomento de la tolerancia y la aceptación de las diversas capacidades”.