Scotiabank Chile entregó el premio Bright Future Award a tres jóvenes chilenos por su espíritu solidario en acciones de voluntariado desarrollando un impacto positivo en la comunidad, luego de una solemne ceremonia organizada en Casa Matriz del Banco.

Por tercer año consecutivo jóvenes de nuestro país son reconocidos con esta iniciativa, que le ha permitido acumular un total de 10 homenajes desde el inicio de este reconocimiento en 2012. En esta oportunidad, Tamara Cáceres, de Santiago, junto a Paola Soto y Tomas Wiedman, de Valparaíso y Viña del Mar respectivamente, alcanzaron los galardones gracias a su trabajo voluntario en las comunidades.

La ceremonia fue encabezada por el CEO & Country Head de Scotiabank Chile, Francisco Sardón, quien en su discurso destacó el compromiso de los jóvenes con la comunidad a través de labores de voluntariado, espíritu que coincide con la cultura del Banco. “El año 2014, motivados por generar un impacto positivo en las comunidades, nuestros colaboradores superaron las 17.000 horas de voluntariado, beneficiando a cerca de 200 entidades y 20.000 personas”, afirmó, agregando que “es para nosotros un orgullo destacar nuevamente a tres jóvenes chilenos que han dedicado su tiempo en beneficio de quienes más lo necesitan”.

En ese sentido, resaltó también el liderazgo comunitario demostrado por los colaboradores en los últimos años, donde el 2014 los trabajadores de Scotiabank a nivel mundial destinaron cerca de 650 mil horas a labores de voluntariado y a través del programa Iluminando el Mañana contribuyeron con 65 millones de dólares canadienses a distintas entidades benéficas. En Chile, en tanto, los empleados realizaron más de 17.000 horas de trabajo comunitario.

Cada año la entidad bancaria premia a 12 jóvenes –6 de Canadá y 6 de otros países donde opera–, y este 2015 nuestro país alcanzó tres de estos reconocimientos. A los premiados se les hizo entrega de una donación en dinero a nombre de la organización benéfica que apoyan además de un presente, que les permitirá seguir creciendo en su rol social.

Acerca de Scotiabank y del Programa Iluminando el Mañana

Scotiabank es una de las instituciones financieras más importantes de Norteamérica y es el banco canadiense con mayor presencia internacional. Con 83.000 empleados en el mundo y 3.800 en Chile, el Grupo Scotiabank y sus empresas afiliadas atienden a más de 21 millones de clientes en más de 55 países.

Scotiabank se ha comprometido a apoyar a las comunidades donde tiene presencia, tanto en Canadá como en el extranjero, a través del programa comunitario mundial Scotiabank Iluminando el Mañana. Este programa busca responder adecuadamente a las necesidades de cada comunidad desde la base, brindando apoyo en diversos ámbitos: salud, arte, educación, servicios sociales, deporte y medio ambiente. En América Latina y el Caribe, se centra principalmente en la infancia y las causas por el bienestar de los niños.

Cabe destacar que Scotiabank es adherente a Red Pacto Global Chile, entidad de Naciones Unidas que en Chile funciona al alero de la UNAB.

Historias de alto impacto en la comunidad

-Tomás Wiedman. Desde pequeño sintió el llamado a servir, donde descubrió las enormes necesidades y carencias de Chile, que lo motivaron a seguir con entusiasmo en este camino, en las que se dedicó a la construcción de viviendas, trabajos en hogares, hospitales, con abuelos y niños, y en la que llegó a preparar a jóvenes interesados en el servicio de las personas.

Mientras cursaba sus estudios de medicina, su inquietud lo llevó a participar ayudando a los afectados por el terremoto que azotó a nuestro país (2010) y en el incendio de Valparaíso (2014).

Estas vivencias lo llevaron desde pequeño a enfrentarse a diversos escenarios y realidades, que hasta el día de hoy, a sus 24 años, aún perduran. Sin embargo, una en especial la vivió desde muy cerca: Reñaca Más Alto, población a la que forjó un cariño único y hace dos años sirvió como Jefe del Comedor Solidario. Incluso su motivación lo llevó a vivir en el lugar por un tiempo en compañía de dos amigos, con la misión de apoyar y compartir con las familias y niños del lugar.

Sólo en el 2014, este joven concentró cerca de 1.114 horas de voluntariado y ha entregado su apoyo a áreas como la salud, educación y servicios sociales, convirtiendo la ayuda y entusiasmo en oportunidades reales para la comunidad.

-Tamara Cáceres. Esta joven de 22 años vivió mucho tiempo invadida por una pregunta: ¿por qué realizar algo que no le trajera beneficio material? Una idea que hizo ruido en su cabeza y constantemente le preguntaban. Es así cuando un día de voluntariado junto a Fundación Por Una Carrera, se dirigieron a un liceo de la comuna de San Bernardo para ofrecer asesorías de becas, créditos y vocación profesional, entre otros. Entre las consultas y el alto interés de alumnos en esa actividad, además de un profundo agradecimiento de los jóvenes por guiarlos en la materia, a Tamara le permitió generar la respuesta que siempre evitó en sus consultas. ¿Por qué dar tu tiempo gratuitamente a fundaciones? “Porque ¡ayudar me llena!”, se convenció.

Actualmente es feliz sabiendo que el trabajo que ha entregado no ha sido en vano, con jóvenes que serán capaces de cambiar su futuro a través de la educación. Junto con ello, la experiencia en la fundación le ha permitido a desarrollar liderazgo y disminuir la timidez, lugar en el que ha realizado coordinaciones de colegios, estar a cargo de otros voluntarios, hablar en charlas y entregar mensajes a los colegios, confinando la misión que tiene el rol educativo.

-Paola Soto. Esta joven estudiante de Periodismo hace dos años se integró como voluntaria en la fundación TECHO, realizando su primer voluntariado en el campamento Sor Teresa, lugar donde desarrolló una relación tan cercana con la comunidad que incluso ha llegado a considerarla como su familia. Aquí ha ayudado a derribar los estigmas sociales, además de abrirse a conocer personas increíbles, tanto en el lugar que impacta como también entre sus compañeros.

“No es algo fácil” considera, pero la experiencia la ha llenado por completo, al punto de no imaginar su vida sin voluntariados e incluso hace un llamado a que cada persona pueda ser parte de esto también. Tanto es su interés, que en el segundo semestre de 2014 ingresó al área de Comunicaciones de la fundación, aportando con su servicio y representando el significado del trabajo que realizan.

Junto a TECHO en 2014 realizó cerca de 350 horas en educación, 300 en servicios sociales y alrededor de 80 a la construcción de espacios comunitarios para preservar el medio ambiente. Hoy nuevamente tomó la responsabilidad de liderar en los “trabajos de verano”, favoreciendo la tarea de cambiar los vicios negativos de la sociedad, fomentando el trabajo en equipo y con la firme convicción de que “es posible lograrlo”.

01 Jun , 2015 0 Comments Adherentes, Destacadas, Noticias