El reciente terremoto ocurrido en el centro de Italia y que dejó destruidas dos hermosas localidades y 300 muertos, nos golpean a todos por la empatía que nos produce al ser otro país de los más sísmicos en el mundo. Lo sucedido nos hace una vez más preguntarnos, qué tan preparados estamos para enfrentar terremotos de gran magnitud que nos afectan periódicamente. La ingeniería antisísmica chilena es de clase mundial, pero no es suficiente si no cuenta con las normas, las prácticas de construcción y los materiales que aseguren una calidad a toda prueba.

Las nuevas técnicas de cálculo estructural y construcción, unidas a la necesidad de reducir los costos de los proyectos, están conduciendo a optimizar todos los niveles de una edificación, criterios que son distintos a los usados en otras épocas y que ciertamente dieron gran resultado a la ingeniería chilena y la distinguieron.

Hoy en día, los chilenos gozamos de ser una economía abierta que nos ha traído grandes beneficios sociales y materiales en muchos aspectos. Sin embargo, notamos también con preocupación, que el control, el aseguramiento de la calidad y la exigencia de mejores estándares son materias pendientes que atraviesan toda la sociedad, sin exclusión. Se menoscaba la fe pública cuando se ingresan al país, productos de acero que no cumplen las normas técnicas, utilizando glosas arancelarias diferentes, que eviten los sobrecostos de un arancel por dumping. Produce desasosiego observar las dificultades en hacer cumplir normas, para elevar estándares y aumentar la fiscalización de quienes son mandatados hacerlo cuando corresponde.

En nuestro terremoto del 27-F, las pérdidas ascendieron a 550 personas, 30 billones de dólares y casi las tres cuartas partes, correspondieron a infraestructura. Se aprendieron muchas lecciones de ese evento. Como productor de acero, no claudicaremos en señalar que por la mala calidad de los materiales usados en las construcciones, el esfuerzo de muchos chilenos se desintegra lo que dura el sismo.

Ítalo Ozzano
Gerente General Gerdau