La Ley de Fomento al Reciclaje y Responsabilidad Extendida al Productor (Ley REP) es considerada como un avance significativo para aumentar los niveles de reciclaje en Chile. Su objetivo fundamental es crear una cadena virtuosa, donde estén involucrados todos los actores del ciclo de vida de un producto.

De acuerdo a lo publicado en el sitio HubSustentabilidad, a partir de ahora, las empresas productoras de los residuos prioritarios identificados por la ley (aceites lubricantes, aparatos eléctricos y electrónicos, baterías, pilas, neumáticos, envases y embalajes), tendrán que impulsar diversas estrategias, tecnologías y procesos para la recuperación de estos.

Desde esta perspectiva, se les abre una puerta a los más de 60 mil recicladores de base que se estiman que existen en Chile, para transformarse en gestores. “Somos pioneros en Latinoamérica en implementar este tipo de instrumento de gestión ambiental porque hoy nuestro país tiene un desafío importante. Tenemos una alta tasa de generación de residuos y muy poco reciclaje”, dijo Pablo Badenier, ministro de Medio Ambiente.

La autoridad señaló además, que los desafíos que enfrentan las empresas que generan productos prioritarios tienen que ver con poder tener información y registro de la cantidad de productos que quedan fuera de uso y poder constituir sistemas de gestión que pueden ser individual o colectivos con empresas del mismo rubro. De lo contrario se exponen a multas.

La clave: diseño

En 2008 nació TriCiclos, uno de los símbolos latinoamericanos de innovación en el reciclaje, que mezcla educación y distintas modalidades de “puntos limpios”. Por ejemplo, acaban de implementar uno móvil, simplemente, reciclando en un bus. “Está destinado a recorrer colegios y a incrementar el conocimiento práctico en niños y niñas”, dice Gonzalo Muñoz, CEO de TriCiclos, quien se encuentra en Brasil liderando la expansión de esta empresa B.

El número de empresas que tratan de dar un giro y reducir los residuos empieza a crecer. Con esa idea es que surgió el upcycling. También llamado como suprareciclaje, busca transformar un artículo sin uso y convertirlo en otro que tenga mayor valor. Este concepto empezó a expandirse la década pasada con obras como “De la cuna a la cuna, rediseñando la forma en que hacemos las cosas”, escrito por Michael Braungart y William McDonough.

Implementación tecnológica

Las baterías son otro de los productos prioritarios. Se estima que en Chile se desechan cerca de 2.400 toneladas de baterías al mes, lo que corresponde a 160.000 unidades, considerando que cada una pesa en promedio 15 kilogramos. En nuestro país, la empresa Recicladora Ambiental (RAM)-Recimat es la única que tiene los permisos y tecnología para reciclar las baterías, separar sus elementos y darle un nuevo uso. De hecho, a la planta de Calama llega entre el 75% y el 85% del total de baterías existentes en Chile. Sin embargo, la clave para su manejo es la tecnología. “Hoy en día el 60% de nuestra inversión se destina a tecnologías y procedimientos de eficiencia, producción limpia y de control de la contaminación, y gracias a ello estamos inaugurando y patentando mejoras recientes que nos permitirán no solo exportar plomo metálico, sino que exportar tecnología con valor agregado”, dice Ivo Ivocevic, gerente general de RAM.

Otro de los items son los neumáticos, cuyo reciclaje aún es limitado en Chile, principalmente por la falta de empresas dedicadas a su tratamiento. A raíz de ello, se evalúa complementar la ley con la creación de un mercado para el uso de caucho. De esta forma se permitiría su mezcla con asfalto en las construcción de carreteras, que además se traduce en disminuir el ruido y el desgaste de los neumáticos cuando se desplazan.

En el caso de artículos eléctricos y electrónicos hay empresas como Entel y Miele que decidieron hacerse cargo de sus productos. “Desde 2013, tenemos una campaña de reciclaje de celulares, baterías y accesorios. Además desde 2014, estamos gestionando todos nuestros residuos operacionales electrónicos a través de la empresa Midas, que se encarga del reciclaje de teléfonos celulares, desarmando los equipos, recuperando los metales y plásticos que los componen, para reinsertarlos en nuevos procesos productivos”, señala Manuel Araya, gerente de Regulación y Asuntos Corporativos de Entel.

Experiencia internacional

Alemania es uno de los líderes mundiales en el reciclaje. De hecho, alrededor del 70 % de los residuos del país son recuperados y reutilizados cada año. Tres cuartos de los residuos sólidos urbanos son reciclados en ese país, entre ellos, el 99,8% de los electrodomésticos. “La estrategia de gestión de residuos se basa en la conciencia de todos los actores y requiere de la cooperación entre gobierno, industria y ciudadanos, iniciándose en el comienzo del proceso de generación de residuos, con los fabricantes del producto”, dice Cornelia Sonnenberg, gerente general de Camchal. Ella señala que existen tres componentes simples que los fabricantes deben tener en cuenta: evitar la generación de desechos, recuperar elementos de valor desde los residuos y eliminar de manera ambientalmente compatible aquellos residuos que no se pueden reciclar.

“Chile hoy tiene una tasa de generación de residuos domiciliarios del orden siete millones de toneladas anuales y se recicla menos del 10% de esto. Esperamos que en cinco años este porcentaje aumente al 30%”, enfatiza el ministro Badenier.