De acuerdo a lo publicado por Hub Sustentabilidad, hace 40 años, el valor de una empresa dependía en un 83% de los activos financieros y en un 17% de los intangibles, según indica el índice estadounidense S&P 500.  Actualmente, esa proporción se ha invertido, debido a que el 84% de los activos de las 500 compañías más grandes de EEUU son intangibles y sólo un 16% está representado por recursos cuantificables.

El estudio “Investing for a Sustainable Future”, dado a conocer en junio por The Boston Consulting Group (BCG) y el MIT Sloan Management Review, en base a una encuesta a más de 3.000 ejecutivos y gerentes de más de 100 países, concluyó que los aspectos medioambientales, sociales y de gobernabilidad (ESG, su sigla en inglés) son fundamentales para el 75% de ellos a la hora de decidir dónde invertir.

Es más, cerca de la mitad de los entrevistados dijo que no invertiría en una empresa con un pobre historial de sostenibilidad, mientras que el 60% de los directivos de empresas abiertas a bolsa creen que las buenas prácticas sustentables influyen en las decisiones de inversión (ver gráficos).

Incluso, según el estudio de BCG, uno de los grandes alicientes para que los inversionistas se estén entusiasmando con la sustentabilidad es la mayor disponibilidad de datos, con respecto a lo que hacen las empresas al respecto. “En el pasado, el acceso limitado a la información obligaba a los inversionistas centrados en la sostenibilidad a adoptar un enfoque más excluyente. Los inversionistas de hoy, armados con los datos más ricos y análisis más sofisticados, pueden tener una perspectiva más inclusiva y matizada”, dice el documento.

La investigación mostró además que aunque el 90% de los ejecutivos ven a la sostenibilidad como algo muy importante, sólo el 60% de las empresas tienen una estrategia de sostenibilidad y el 25% ha desarrollado un modelo de negocio sustentable que puede servir como caso de éxito para los inversores. “Este es un tema especialmente importante para los líderes corporativos actuales. Desde los inversionistas minoritarios, a los grandes inversionistas institucionales, todos están tomando sus decisiones utilizando nuevas herramientas de evaluación que conectan el rendimiento ESG con el rendimiento corporativo, algunos incluso, diseñados por ellos mismos”, indica el informe.

A nivel internacional, uno de los índices específicos y que cada día cobra mayor relevancia en este ámbito, es el Dow Jones Sustainability (DJSI) compuesto a nivel mundial por 317 compañías. Adicionalmente, este índice representa al 10% más alto de las 2.500 mayores empresas en el S&P Global BMI, cuyos datos aúnan criterios económicos, ambientales y sociales, de largo plazo.

Los ojos en Chile

Son varios los estudios que demuestran que la sustentabilidad no sólo es algo relacionado a las áreas de marketing, ni tampoco a los departamentos de Responsabilidad Social Empresarial (RSE). Más bien, está cada vez más en la base estratégica del negocio, al estar en el ojo de los inversionistas. Por eso, avances en esta materia como las normas 385 y 386 son clave en la perspectiva que tienen los capitales internacionales en Chile.

Según Cristián Bastián, socio principal de KPMG Chile, la incorporación de estos factores (ESG) y la sostenibilidad en el proceso de toma de decisiones sobre inversiones representa un desafío estratégico para las empresas chilenas. “Más allá de estar observando estos criterios intangibles, el gran reto radica en materializarlos y en la práctica, incluirlos dentro de las estrategias de las compañías. Entre las consideraciones ESG relevantes para los procesos y políticas de inversión, se evalúan entre otros aspectos, asuntos como: impactos ambientales, capacidad de innovar, atraer y retener el talento o aumentar la eficiencia de los recursos”, dice Bastián.

De hecho, en el seminario Director’s College, realizado en marzo por el Centro de Gobierno Corporativo UC (CGCUC) y el Stanford Rock Center for Corporate Governance, Luis Hernán Paúl, director del CGUC fue enfático con respecto a la sustentabilidad y ética empresarial, como un factor clave en la reputación corporativa, producto, en parte, de los últimos escándalos en Chile y el mundo. “Si los directorios no se dan cuenta de estos cambios, sufrirán muchos prejuicios”, apuntó Paúl.

En Chile, el Dow Jones Sustainability Chile Index (DJSI Chile Index), es el primer índice local de sostenibilidad, lanzando en octubre de 2015 por la Bolsa de Santiago y S&P Dow Jones. Este índice está compuesto por 12 empresas líderes del IPSA y que cumplen ciertos criterios de sostenibilidad, entre las que están: Gener S.A., Aguas Andinas S.A., Banco de Crédito e Inversiones, Banco Santander Chile, Cencosud S.A., CorpBanca S.A., Empresas CMPC S.A., Inversiones Aguas Metropolitanas S.A., Latam Airlines Group S.A., SACI Falabella, Sigdo Koppers S.A. y Viña Concha y Toro S.A.

“La inversión en sostenibilidad es el segmento que crece con más rapidez dentro de las finanzas. A medida que aumenta el número de propietarios de activos que integran consideraciones ESG en sus estrategias de inversión, la sostenibilidad está pasando gradualmente de ser un concepto de inversión en un nicho de mercado a transformarse en una solución de inversión generalizada del futuro”, apunta el ejecutivo de KPMG.

Entusiasmo inicial

Para hacerse una idea, el estudio de BCG incluyó a 23 participantes de Chile: 8 de firmas de inversión y 15 de empresas. Pero la principal conclusión local es que aún existe una falta de alineamiento en sustentabilidad entre inversionistas y empresas. El 90% de los ejecutivos de firmas de inversión chilenas está de acuerdo con que el desempeño de una compañía en sustentabilidad es materialmente importante para sus decisiones de inversión y declara realizar inversiones en compañías responsables. Sin embargo, sólo el 47% creen que las buenas prácticas en sustentabilidad tienen un impacto en las decisiones de inversión.

Según Felipe Divin, director de regulación y Gobiernos Corporativos de Deloitte: “Localmente vemos un bajo interés de parte de los inversionistas para preocuparse o buscar atributos relacionados a sostenibilidad en las empresas en las cuales invierten. Lo anterior puede suceder por que las empresas no están comunicando debidamente sus políticas o estándares de sostenibilidad al público”, dice Divin.

Otra explicación puede ser que simplemente las empresas no están viendo que exista un valor agregado, desde el punto de vista de maximización de beneficios para los accionistas, “por el hecho de contar e implementar determinados estándares de sostenibilidad”, agrega el ejecutivo de Deloitte.

En el caso de inversiones de menor escala, como por ejemplo quienes tienen instrumentos como fondos mutuos, la sustentabilidad aún está en pañales. “Todavía no hemos visto un interés fuerte por parte de las AGF (administradoras generales de fondos) de lanzar este tipo de producto. Sin embargo, en Brasil hemos visto el lanzamiento de varios productos asociados con sostenibilidad”, comenta Clark Ainsworth, Business Development Manager de Morningstar para América Latina.

El modelo ESG

Hoy cuando se habla de sustentabilidad en una compañía, uno de los modelos que más está entusiasmando a los inversionistas es el ESG (Enviromental, Social y Governance). Estudios realizados por Harvard Business School y Yale School of Management muestran que las empresas que invierten en ESG tienen un retorno sobre la inversión un 23% mayor que aquellas empresas de igual tamaño e industria que no lo hacen. En relación a las empresas que transan en bolsa, el precio de la acción es de un 47% mayor que aquellas empresas que no consideran ESG.

Aparte de la rentabilidad, este modelo también tiene otras ventajas. Por ejemplo, permite una acción en conjunto, conectando y responsabilizando a las gerencias de negocio de una empresa, incluyendo: Riesgo, Recursos Humanos, Operaciones, Marketing, Responsabilidad Social, Comercial, y Sustentabilidad. “Esto es de vital importancia, pues generalmente es la gerencia de Sostenibilidad la que debe convencer, empujar, y validar con las demás gerencias las acciones sostenibles, mientras el resto de las gerencias de negocio trabajan sobre sus propias metas sin una visión global de sostenibilidad”, comenta Rodrigo Castro, managing partner de ESG Compass. Esta empresa, creada por profesores y alumnos de Yale School of Managment, identifica mediante un software, riesgos de fraudes al interior de empresas.

En esta línea, Bloomberg lanzó en 2014 su ESG Index, para satisfacer la creciente demanda de información sobre ESG.

Especialistas estiman que esta metodología genera mayor compromiso de los stakeholders, incluyendo empleados, proveedores, clientes y por supuesto, inversionistas. Un reciente estudio de Nielsen en EEUU muestra que los clientes a nivel mundial están dispuestos a pagar hasta un 50% más por productos y servicios de empresas ESG sobre las que no trabajan sobre estos temas.