Por Margarita Ducci, Directora Ejecutiva de Red Pacto Global Chile

Frente al momento que estamos viviendo, con mayor consciencia del impacto del cambio climático en nuestra sociedad, y ante la realización en Chile, de la COP 25, cabe preguntarse si reducir las emisiones y lograr medidas de freno a este fenómeno, resulta posible.

Pacto Global, iniciativa de sostenibilidad empresarial de Naciones Unidas, hace unos meses, presentó una carta abierta dirigida a líderes empresariales, firmada por más de 20 personalidades mundiales, entre los que destaca el chileno Gonzalo Muñoz, nuestro Champion de la COP 25. La carta es un llamado que desafía a las compañías a establecer objetivos aún más ambiciosos para limitar el calentamiento global en 1,5°C, en sintonía con los resultados del Informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC). Al establecer objetivos de reducción de emisiones, en línea con los últimos estudios de los expertos, en cuanto a qué es necesario para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París, representa un primer paso vital en el camino hacia un futuro de emisiones netas cero.

La semana del 23 de septiembre, tuvo lugar la Cumbre Climática en Nueva York, donde el Secretario General de Naciones Unidas, urgió a los gobiernos a adoptar medidas más drásticas y compromisos más ambiciosos, celebrando la muestra clara de la respuesta del sector empresarial, en todo el mundo. En ese marco, se revisó el avance de la iniciativa, con la concurrencia de líderes mundiales y gran parte de los máximos ejecutivos de las empresas y organizaciones comprometidas. De allí surgió la “Alianza por la Ambición Climática”, donde Chile cumple un rol crucial, como impulsor de que la iniciativa crezca y se materialice.

El sector privado está avanzando en este camino y muestra de aquello, es este compromiso, adquirido a la fecha, por 87 grandes empresas, de las cuales 7 están representadas en Chile, con una capitalización de mercado combinada que supera los US$2,3 billones y con emisiones directas anuales equivalentes a 73 centrales eléctricas de carbón. Estas compañías han establecido objetivos climáticos en todas sus operaciones y cadenas de valor, para contribuir a limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales y alcanzar cero emisiones netas antes de 2050.

Entre las empresas que han adoptado este compromiso, está Viña Concha y Toro, compañía que se transformó en la única viña a nivel mundial y la primera empresa chilena que adhiere a este grupo. Se suman otras compañías adheridas a Pacto Global y que tienen representación en Chile: L´Óreal, Sodexo, Nestlé, Acciona, Unilever y Enel. Junto con el compromiso de Arauco de ser la primera forestal carbono neutral del mundo al 2020.

El compromiso implica decisiones mayores y acciones importantes y no todos se encuentran en una etapa de desarrollo que les permita asumirlo. No podemos dejar de comprender que la reducción de emisiones, el proveerse de energías renovables, autoimponerse cero residuos, son medidas que implican realizar cambios drásticos en la forma de operar, desechar instalaciones vigentes, incorporar nuevas tecnologías y en definitiva, incurrir en nuevas inversiones que, dependiendo del tipo de industria, y de su magnitud, pueden llegar a ser muy onerosas.

Sin embargo, a pesar de las dificultades, las compañías, al adaptarse y mitigar los efectos del cambio climático, lo visualizan como una oportunidad económica, pues saben perfectamente que aquellas que lo logren estarán en una mejor posición para prosperar a medida que la economía global experimente una transición justa hacia un futuro con mayores y más estrictas exigencias en materia de cuidado del medioambiente y reducción de emisiones.

Definitivamente, no solo este aspecto, sino la sostenibilidad en su amplio sentido, debe ser el motor de toda estrategia de negocio, integrada en las políticas de las empresas, debiendo traspasar todos sus procesos e influir en todas las decisiones. Las compañías están avanzando hacia la implementación de nuevos y mejores modelos, para generar valor a través de un genuino propósito en esta línea.

Esto se manifiesta no solo en compromisos, sino también en certificaciones y mediciones, al someterse voluntariamente a ellas, como forma de alcanzar posicionamiento y avanzar en un proceso de mejora continua. Las empresas listadas en estos prestigiosos y rigurosos “exámenes”, como lo es el Dow Jones Sustainability World Index, llevan un paso adelante en relación a aquellas que aún no llegan a este nivel. En el último tiempo, hemos visto cómo ha aumentado el interés de las compañías nacionales por ser medidas con este tipo de requisitos, lo que sin duda acrecienta y fortalece sus prácticas en materia de gobiernos corporativos, transparencia y sostenibilidad, abarcando todos estos aspectos en su estrategia de negocios.

No hay fórmulas mágicas, pero las cifras alcanzadas por la “Alianza por la Ambición Climática”, analizadas en el tiempo desde que se iniciara la campaña, permiten pronosticar que deberían crecer en forma exponencial.