La esclavitud no se ha terminado de abolirCuando oímos la palabra esclavitud, nuestra mente suele transportarse a épocas pasadas, momentos remotos de la antigua Grecia, Roma o Egipto, ilustrados con típicas escenas que vemos en películas, donde los más poderosos abusaban de otros tratándolos como productos transables y no como seres humanos. Si bien es cierto que esos años, donde era más común ser esclavo que libre, quedaron atrás,  lamentablemente el problema sigue existiendo en todas partes del mundo.

 

Me refiero a la trata de personas, la variante actual de esta práctica que se traduce en la explotación de millones de mujeres, hombres y niños, condenándolos al trabajo forzoso, la explotación sexual e incluso matrimonios en contra de su voluntad. Prácticamente, todas las naciones están afectadas por este flagelo, ya sea como origen, tránsito o destino de las víctimas. Según el Reporte Global de Tráfico de Personas 2018, elaborado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), en Sudamérica se ha evidenciado un importante aumento, con especial énfasis en mujeres y niñas que, en conjunto, abarcan más del 80% de los perjudicados en cualquiera de sus formas, siendo la más habitual el tráfico para explotación sexual, que alcanza el 58% de los casos, seguidos del trabajo forzoso con un 38% del total. Asimismo, según las estimaciones Globales de la Esclavitud Moderna 2017, elaboradas por la OIT, a nivel mundial, por cada mil personas, 5.4 fueron objeto de este delito.

En definitiva, las cifras abundan y vienen a corroborar una realidad poco comentada pero no por eso menos real. De hecho, hace algunos meses noticieros y diarios informaban de la red ilícita dedicada al tráfico de personas más grande en la historia de Chile, que hizo posible el ingreso irregular de al menos 381 ciudadanos chinos a territorio nacional, la cual afortunadamente fue desbaratada.  El panorama no es alentador y como país no podemos ni debemos, tener una actitud pasiva, menos aún cuando la inmigración plantea más y mayores desafíos en este sentido.

Tanto a nivel de Gobierno, a través de la Brigada Investigadora contra la Trata de Personas (BRITRAP) de la Policía de Investigaciones, como de la sociedad civil, con entidades como la Fundación Libera,  se han dado pasos para avanzar en esta lucha, que es parte de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. El llamado más enfático por lo tanto es a las empresas, pues ellas juegan un rol determinante a la hora de erradicar estas conductas. Para ello, es fundamental que estén conscientes de las prácticas de riesgo y los requisitos legales, no sólo internamente, sino también por parte de proveedores y contratistas.

Cuando estamos ad-portas de una nueva conmemoración del Día Mundial Contra la Trata de Personas, la invitación es a reflexionar en ser proactivos frente a esta realidad que hoy tiene a millones de personas alrededor del planeta viviendo a su suerte, obligados a soportar la explotación por desconocimiento o necesidad. Es hora de tomar acción para que cada vez sean menos los que vean vulnerada su libertad y dignidad, porque, aunque a veces lo olvidemos, la esclavitud no se ha terminado de abolir.

Margarita Ducci Budge

Directora Ejecutiva Pacto Global

 

14 Ago , 2019 0 Comments Columnas, Noticias, Vitrina de Opinión