Súbete, la nueva aplicación que coordina viajes y rutas para que los trabajadores de las compañías participantes hagan trayectos vehiculares compartidos, desde y hacia la casa matriz de estas empresas. Además, tiene como objetivo ayudar a la descongestión vehicular, reducir las emisiones de CO2 y reforzar su compromiso con el medioambiente.

Súbete es un sistema de viajes compartidos (o carpooling) basado en una aplicación para smartphones, a la cual sólo podrán acceder de manera privada, los colaboradores de esta red interempresas. En ella, quienes conducen hacia o desde el trabajo pueden subir sus rutas y ofrecer asientos disponibles en su vehículo. Por su parte, los colaboradores que no usan auto, o que eligen dejar de usarlo, pueden entonces acceder a esos asientos y aprovechar el viaje.

Esta iniciativa se generó por parte de una comunidad interempresas, compuesta por Sura, VTR y Transelec  que permite a los colaboradores de las tres compañías compartir sus autos y hacer más eficientes y sustentables los viajes entre el trabajo y la oficina.

SURA, Transelec y VTR, cuyas oficinas se ubican en el conjunto Nueva Apoquindo de Las Condes, decidieron unirse al alero de una solución tecnológica que permite a sus más de 4.500 empleados distribuidos en tres torres de 22 pisos cada una, compartir los viajes en auto que realizan muchos de ellos, cada día, a la misma zona en Las Condes.

Este proyecto de carpooling actualmente es utilizada por más de 500 personas y en un año de funcionamiento ha ahorrado casi una tonelada de emisiones de CO2 al medio ambiente.

“Este principio de asociatividad no es casual ni aislado: está al centro de nuestro modelo de relacionamiento con stakeholders”, define David Noe, vicepresidente de Asuntos Corporativos y Sustentablidad de Transelec. Explica que la compañía está comprometida con esta forma de trabajar “porque convoca a actores diversos y complementarios; genera sinergias y mayor eficiencia y, sobre todo, porque consigue resultados más rápidos y de mayor impacto”.

Además, Transelec con presencia de Arica a Chiloé, cuenta con varios ejemplos de trabajo asociativo de norte a sur. En Quillagua, comuna de María Elena, Región de Antofagasta, participaron de una mesa de trabajo público – privada que gestiona distintos proyectos para electrificar esta localidad, la que hoy cuenta con suministro sólo algunas horas del día.

Más al sur, en la comuna de Cabrero, Región del Biobío, los vecinos de Charrúa cuenta con iluminación en la carretera de acceso a la localidad, gracias a la Mesa Asociativa de Charrúa que integran el Ministerio de Energía, el Municipio de Cabrero, la junta de vecinos y las empresas Orazul Energy, Generadora Metropolitana, GGO Los Guindos, Colbún, además de Transelec .

Y en el ámbito de medio ambiente, también en el Biobío, están participando de un experimento pionero de restauración ecológica en 12 hectáreas de la Reserva Nacional Nonguén, junto a la Universidad de Concepción y Conaf.

“La asociatividad entre instituciones es clave porque permite alinear diferentes intereses para empujar un objetivo común”, afirma David Noe. Pero por lo mismo, señala, no es fácil, “ya que las empresas deben estar dispuestas a que se diluya su presencia de marca, porque a la larga prima la iniciativa y su carácter colectivo, y todos los involucrados deben flexibilizar sus requerimientos”.

Este 2019 en Transelec se sigue estrechando relaciones con otras empresas eléctricas y de otras industrias, con autoridades regionales y locales, y con las comunidades vecinas a nuestras instalaciones, para multiplicar las iniciativas colectivas, llevadas adelante de manera asociativa.

Cabe destacar, que Transelec, Sura y VTR corresponden empresas participantes de Red Pacto Global Chile, la iniciativa de sostenibilidad corporativa de Naciones Unidas más grande del mundo.