Por Margarita Ducci, directora ejecutiva de Red Pacto Global Chile ONU

Pensar en el otro, vencer los temores, repensar la sociedad y reconstruir las confianzas entre los seres humanos. Esta será la gran prueba para cada uno de nosotros que estamos viviendo un momento histórico y sin precedentes para la humanidad.

Hoy, valores tan importantes como la solidaridad, empatía y fraternidad, cobran relevancia en momentos donde la emergencia sanitaria mantiene en vilo a gobiernos de todo el mundo, mientras la pandemia se extiende letal e invisible a cada rincón del planeta, y la economía amenaza con grandes crisis, generando desempleo y destruyendo pequeñas y grandes empresas.

Este enemigo invisible, ha afectado de manera dramática, la vida de las personas, sus fuentes de trabajo, la producción, el comercio y la cotidianidad de la vida en las ciudades. Su impacto ha golpeado hasta el más escéptico y aún no sabemos con certeza, hasta dónde nos llevará.

Es precisamente en este momento donde debemos hacer una pausa, pensar en qué queremos, dónde vamos y cómo lograremos salir victoriosos. Hoy, Pacto Global de las Naciones Unidas hace un llamado especial para dar una respuesta corporativa a la pandemia, impulsando que todas las empresas tomen medidas colectivas para frenar el brote de COVID-19 y se unan para facilitar la continuidad de los negocios, con el objetivo de resguardar a las personas y diseñar una estrategia con miras a una pronta recuperación.

En medio del riesgo a una recesión mundial de proporciones, donde los mercados financieros se están hundiendo, el Secretario General de la ONU nos insta a mantener la calma y estar serenos, afirmando que – “este es un momento de prudencia, no hay que asustarse. Hay que confiar en la ciencia, no estigmatizar. Ver los hechos, y no tener miedo”.

La rápida recuperación del mundo depende de la continuidad de los negocios, en una economía global conectada. De hecho, los economistas de la ONU estimaron recientemente que el virus COVID-19 podría costar a la economía mundial más de un billón de dólares.

Es por ello, que nuestras economías se recuperarán más rápidamente si proporcionamos apoyo para la continuidad de las empresas. Es así como en Chile, el rol del mundo empresarial es tan importante, apoyando a sus colaboradores y velando por su salud, ayudando también a toda la cadena de valor y haciendo todo lo posible para que se mantengan las fuentes de trabajo.

La compleja emergencia sanitaria requiere de una acción coordinada y un espíritu de cooperación público-privada para enfrentarla con acción y decisión. Si podemos unirnos en solidaridad para cambiar el rumbo de esta pandemia, seguramente también tenemos lo que se necesita para lograr la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible y crear el mundo que queremos. Todos debemos ser capaces de ponernos de acuerdo, dejar de lado las legítimas diferencias, e implementar las medidas y combatir el COVID-19, unidos. Esa será la única manera de derrotar a este enemigo invisible e inesperado que cambió el curso de la historia.