Por Roberto Thompson, VP Talento Humano e Innovación de SURA Asset Management Chile.

La transformación demográfica y el acelerado envejecimiento de la población constituyen uno de los principales desafíos a escala global, presentando múltiples dificultades, pero a la vez un sinnúmero de oportunidades para el desarrollo de los países, las organizaciones y la sociedad. De acuerdo con el informe World Population Prospects 2019 de la ONU, en 2018 y por primera vez en la historia, las personas mayores de 65 años superaron en cantidad a los menores de 5 años, y se proyecta que para 2050 una de cada seis personas en el mundo tendrá más de 65 años. Chile no está ajeno a este fenómeno; según proyecciones del INE, en el año 2050 más del 30% de la población será adulto mayor.

El envejecimiento es un fenómeno global que exige ser abordado en forma integral; desde impulsar cambios a nivel cultural que releven el gran aporte que las personas mayores hacen a la sociedad, así como también generando nuevas oportunidades para seguir trabajando y desarrollando sus vidas.

En este contexto, el mercado laboral debe evolucionar y adaptarse a un país que envejece, ya que el incremento de la vida laboral es una realidad que sólo irá en ascenso. De acuerdo con el informe del Centro de Microdatos de la Universidad de Chile sobre el Gran Santiago (2019), en 10 años se ha duplicado el número de personas que sigue trabajando aun cuando ya cumple con la edad mínima para pensionarse. Hoy 12 de cada 100 personas que podrían estar jubiladas siguen activas en el mercado laboral. Asimismo, y según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el año 2000, el 17,3% de las personas mayores en Chile se encontraba trabajando, cifra que alcanzó el 24,3% el año 2016 y que va aumentando progresivamente.

Parte del desafío es ofrecer mayores oportunidades de trabajo a los adultos mayores para extender la vida laboral de quienes están perfectamente activos. Sin embargo, también es necesario considerar que este segundo ciclo laboral debe tener características distintas sin que eso se traduzca en precarización. La experiencia tiene un valor, y quienes quieren y pueden trabajar más tiempo deben tener todas las oportunidades para poder ponerlas a disposición del mercado laboral.

Frente a esto, y con el objetivo de incentivar la continuidad laboral, en Sura Asset Management creamos el Programa de Inclusión Laboral de Pensionados, que desde el año 2016 promueve que personas de la tercera edad o con jubilación anticipada que están fuera de la fuerza de trabajo, pueden reintegrarse como ejecutivos de servicio o de contact center de AFP Capital. Esta iniciativa permite trabajar en jornadas parciales, con horarios flexibles y en forma remota desde sus casas. El programa ha tenido una muy buena acogida y excelentes resultados, alcanzando un 93% en la evaluación de satisfacción de clientes.

Incluir a las personas mayores es tarea de todos, y en este sentido es clave incorporar el factor envejecimiento y la colaboración intergeneracional tanto en el ámbito público como privado. La experiencia tiene un valor irreemplazable, y el desafío está en cómo volcar este conocimiento en beneficio tanto de las personas como de las organizaciones.

Desde la industria del ahorro y las pensiones, quisiera dejar planteado el desafío de potenciar el diseño de políticas de seguridad social, que incorporen de manera efectiva y sostenible a los adultos mayores, tal como se logró con la ley de inclusión. Asimismo, debemos integrar los aprendizajes que este tiempo de confinamiento nos ha dejado, impulsando la combinación de los formatos presenciales y digitales de próximas iniciativas que faciliten la inclusión de más personas que antes no podían acceder, contribuyendo, de esta manera a la mejora de su calidad de vida de las personas mayores.

 

28 Ene , 2021 0 Comments Columnas, Vitrina de Opinión