En el marco de un nuevo “Día Mundial del Medioambiente”, la empresa de servicios medioambientales destaca que a través de la infraestructura de sus Biofactorías depura 100% de las aguas servidas de la ciudad, las que son devueltas limpias a los cauces naturales, además genera energía y produce abono para la agricultura. Tal ha sido su impacto y buenos resultados, que ha sido destacada al menos 3 veces por distintos organismos. En 2018, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) incluso premió a la compañía durante la COP24, reconociendo su aporte a la “salud planetaria”.

Aguas Andinas reafirma su férreo compromiso con la entrega de servicios medioambientales que permitan contar con una ciudad cada vez más sustentable y resiliente para enfrentar los efectos del cambio climático. Ello, a través de un modelo de economía circular y la permanente readaptación que permiten contar con más infraestructura y un abastecimiento robustecido de cara a la población, en armonía con el medio ambiente.

Enfrentando una profunda sequía de doce años, la compañía ha tenido como pilar central en su trabajo una “visión de largo plazo”, lo que incluyó la construcción de nueva infraestructura y, así también, contempló nuevas plantas de tratamiento de aguas servidas y el desarrollo de colectores ubicados en puntos estratégicos de la ciudad

“En Aguas Andinas estamos convencidos de que el modelo de economía circular es el futuro para enfrentar los efectos del cambio climático y las Biofactorías son el fiel reflejo de aquello. Son además el resultado de un compromiso adquirido hace más de 20 años, relacionado con descontaminar los cauces que cruzaban la ciudad de Santiago y convertir la capital de Chile en ejemplo para la región en cuanto a saneamiento. En este Día Mundial del Medioambiente en un orgullo poder decir que contamos con estas verdaderas fábricas de vida y nuevos recursos, premiadas a nivel global y que tanto aportan a los habitantes de la Región Metropolitana”, señaló Marta Colet, Gerenta General de Aguas Andinas.

La zona central del país ha sido una de las más afectadas por la escasez hídrica, de acuerdo con el último Balance Hídrico Nacional de la Dirección de Aguas, y se espera que la disponibilidad de agua retroceda de manera importante a nivel nacional en 2060. Teniendo hasta 50% de disminución entre 2030 y 2060 en el norte y para la zona macro sur se calcula que caerá en 40%.

Esto demuestra que el cambio climático y sus efectos en la disponibilidad hídrica son un tema país, que debe ser abordado con compromiso desde distintos sectores. Por esto, Aguas Andinas, a través de un modelo de economía circular ha desarrollado infraestructura resiliente para la ciudad, para así aportar al combate al cambio climático y continuar abasteciendo – y tratando – del recurso hídrico para toda la población de la Región Metropolitana 

Es en ese escenario que el reúso de las aguas regeneradas que provienen de las biofactorías se ve como una posibilidad real, óptima y necesaria para Santiago ante el avance del cambio climático.

Una opción que ya se implementa en España, Singapur y California y que representa una reserva estratégica para la ciudad, permitiendo reemplazar el uso de agua potable y cruda para fines agrícolas, riego de plazas y jardines y grandes áreas verdes o centros deportivos. Siguiendo el mismo principio de economía circular, el objetivo es dar una doble vida y hacer un uso cada vez más eficiente, responsable y consciente de un recurso que es cada día más escaso.

Biofactorías: Tecnología modelo para cuidar el medioambiente

Aguas Andinas trabaja por una ciudad más resiliente y sustentable

Desde 2003 y convirtiéndose en la evolución de las plantas de tratamiento, las Biofactorías producen recursos valiosos que no generan residuos ni impacto al medio ambiente y no consumen energía de origen fósil ya que, en gran medida, producen su propia energía para funcionar

Gracias a su pleno funcionamiento, sumado a importantes inversiones como el Mapocho Urbano Limpio (2010), hoy la totalidad de los efluentes de la Región Metropolitana se encuentran libres de aguas servidas, las que son completamente tratadas y devueltas a los cauces naturales. Se trata de una realidad muy destacada respecto del actual nivel de América Latina y el Caribe, que apenas alcanza a 28% de tratamiento de las aguas servidas, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Dentro de las fases de su operación se obtienen otros recursos. Dado que la meta de Aguas Andinas es la autosuficiencia energética, generan la energía que consumen y aportan a diversos consumos de la ciudad como biogás domiciliario e incluso generación de electricidad. Por último, a partir de un residuo como los biosólidos (lodos generados del tratamiento del agua) se produce abono para el uso agrícola.

Su impacto ha sido de tal nivel, que las Biofactorías, han sido destacadas, tanto en Chile como en el extranjero. En 2018, la Biofactoría Gran Santiago obtuvo el reconocimiento “Impulso para el cambio” en la COP24 (ONU) por su aporte a la salud planetaria; en 2020, las Biofactorías Farfana y Mapocho-Trebal obtuvieron el Sello cero residuos a relleno sanitario del Ministerio del Medio Ambiente; y en 2020 Planetary Health Alliance (PHA) destacó las Biofactorías como ejemplo mundial de contribución a la salud planetaria gracias a su modelo basado en economía circular.