Por: Cristóbal Molina, Ceo y fundador de MIMASOFT.

Las problemáticas medioambientales, tienen cada vez más urgencia. Crisis climática, contaminación de los océanos, conservación de la biodiversidad y las denominadas “zonas de sacrificio”, entre otros, siguen siendo un llamado de atención para ser conscientes de nuestra forma de vivir y convivir con el entorno.

La deuda de Chile en desarrollo sostenible es innegable. Falta mayor participación ciudadana en el diseño de proyectos y evaluación de los mismos; asegurar un acceso equitativo a los recursos naturales, priorizando el uso humano y la mantención del ecosistema por sobre los intereses productivos; mayor promoción de las iniciativas públicas y privadas en torno a sostenibilidad e innovación; normas de calidad y planes de prevención y descontaminación más estrictos, acompañados de una fuerte fiscalización que regule estas normativas.

Día del Reciclaje y las deudas que todavía siguen pendientesDía del Reciclaje y las deudas que todavía siguen pendientes

Donde hay mucho espacio de mejora es en el sector de reciclaje y manejo de residuos, donde tanto empresas privadas y públicas, como las personas naturales, son actores protagónicos en el desarrollo de nuevas innovaciones e inversiones sostenibles, y de alto impacto.

El 45% de los municipios de Chile no tiene un servicio de reciclaje municipal y según cifras del Ministerio del Medio Ambiente, en 2017 la basura de los hogares que se separaba para algún tipo de reutilización o reciclaje era 1,8% del total nacional.

Es urgente priorizar la economía circular que busca reducir la generación de plásticos de un solo uso, que han implementado algunas PYMES, como Algramo.

Pero, por otro lado, no podemos desconocer que existen buenas iniciativas en políticas públicas como la Ley de Bolsas Plásticas o de Bombillas y la próxima Ley de Plásticos de un solo uso. En reciclabilidad, es destacable la Ley REP 20.920, que establece un marco para la gestión de residuos, responsabilidad extendida del productor y fomento al reciclaje, es una buena herramienta que permite a los consumidores nuevas alternativas para evitar la disposición de residuos, en la medida que las empresas definen estrategias para el fin de la vida de sus propios productos.

Así como se creó la ley de etiquetado de alimentos –y se está avanzando en envases reciclables-, se debiera promover el ecoetiquetado de impactos ambientales, que permitan a las personas tomar decisiones informadas sobre los productos que consumen.

El desafío es claro. Debemos crear conciencia y generar espacios para promover iniciativas con una mejor sinergia entre el mundo público y privado.

Es por eso que en MIMASOFT, siempre estamos desarrollando tecnologías en pro de la sostenibilidad y hoy tenemos un módulo que automatiza la gestión de residuos y otro módulo de circularidad, que detecta los puntos críticos y entrega indicadores clave para poder identificar las mejores estrategias en economía circular.

La deuda sigue vigente. Mientras los esfuerzos sigan siendo voluntarios, no conseguiremos generar un impacto positivo en el corto plazo.

 

18 May , 2021 0 Comments Columnas, Vitrina de Opinión